En los últimos meses, se evidenciaron algunos problemas de la cadena de la carne. Esta situación, redujo la oferta interna y, además, la capacidad exportadora del país. Mientras el debate público se centra en factores económicos o coyunturales, especialistas advierten que también existe un límite dentro del propio sistema productivo que restringe la oferta de carne, tanto para el mercado interno como para la exportación, con el consiguiente impacto en los precios.

Para los Dres. Adriana Rodríguez, decana de la Facultad de Agronomía de la UBA, y Martín Garbulsky, profesor de la Cátedra de Forrajicultura, la baja tasa de destete del rodeo bovino constituye uno de los principales cuellos de botella de la cadena ganadera argentina.

"Actualmente el país mantiene un stock relativamente estable de entre 52 y 54 millones de cabezas, con aproximadamente 22 a 24 millones de vacas. Sin embargo, la producción anual ronda los 14 a 15 millones de terneros, lo que implica una tasa de destete promedio de entre 62% y 65%", explicaron. Estos valores se encuentran por debajo de los registrados en otros países con sistemas ganaderos comparables. En Uruguay, por ejemplo, la tasa de destete se ubica entre el 70% y el 75%, mientras que en sistemas más intensivos como los de Estados Unidos supera el 85%.

La diferencia tiene consecuencias directas sobre la producción potencial de carne. "Cada 10 puntos porcentuales adicionales de destete representarían aproximadamente dos millones de terneros más por año en Argentina", señalaron los especialistas.

La tasa de destete es una variable clave porque determina cuántos animales ingresarán posteriormente a las etapas de recría y terminación. Cuando ese indicador es bajo, el flujo de animales destinados a la producción de carne también se reduce, lo que limita la oferta de carne futura. Al número de terneros se suma el bajo peso al destete, que también puede mejorarse.

"En los sistemas pastoriles de cría, es decir de producción de terneros, la disponibilidad de forraje define la condición corporal de las vacas y su capacidad reproductiva. Cuando la oferta de pasto es insuficiente en relación con la carga animal, se reducen las tasas de preñez y, en consecuencia, la cantidad de terneros que finalmente llegan al destete", explicaron.

Según los especialistas, este indicador podría mejorar con mayor acompañamiento técnico y políticas públicas orientadas al sector. "No se trata de prácticas sofisticadas, sino de transferir conocimientos y mejorar el manejo productivo", señalaron.

En ese sentido, destacaron que la falta de financiamiento para organismos públicos como el INTA y las universidades limita la capacidad de asesoramiento a los productores. A esto se suma la ausencia de programas de apoyo o créditos para mejorar aspectos básicos de la infraestructura productiva, como mejoramiento de los recursos forrajeros, nutrición mineral, alambrados o sistemas de provisión de agua.

Para los investigadores, abordar estos problemas no solo permitiría mejorar la productividad del sistema ganadero, sino también aumentar la oferta de carne y reducir el impacto ambiental. "No es sólo una cuestión macroeconómica: existen políticas públicas concretas que podrían ayudar a producir más carne y, al mismo tiempo, contribuir a moderar los precios", concluyeron.