La falta de reciprocidad en las producciones de terceros países, y las europeas, ha protagonizado uno de los debates del 18º Symposium de Sanidad Vegetal, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental en Sevilla.
El secretario general de COAG Andalucía, Juan Luis Ávila, ha hecho referencia a un informe del Tribunal de Cuentas Europeo, según el cual España solo analizó tres muestras de aceite de oliva importado de terceros países entre 2018 y 2023 para para detectar residuos de plaguicidas. «¿Tres muestras en cinco años? ¿Así se pretende garantizar la seguridad alimentaria y la competencia leal?», ha cuestionado.
Diferencias en el uso de fitosanitarios
La organización agraria también ha alertado de las enormes diferencias en el uso de fitosanitarios entre la agricultura europea y la de algunos países del Mercosur. Mientras que en la Unión Europea el uso medio se sitúa en 2,89 kg por hectárea, en países del bloque sudamericano las cifras son muy superiores: 5,4 kg/ha en Paraguay, 5,9 en Argentina, 7,6 en Uruguay y hasta 12,6 kg/ha en Brasil, más de cuatro veces el nivel europeo.
A ello se suman diferencias muy significativas en el modelo productivo y ambiental. Entre 2000 y 2018, Brasil aumentó su superficie agrícola un 44%, una expansión que ha supuesto una reducción del 7,6% de la masa forestal y del 10% de la vegetación de sabana.
Según COAG Andalucía, mientras en Europa los agricultores deben cumplir estrictas exigencias ambientales para desarrollar su actividad, en otros países la expansión agraria se ha producido con un fuerte impacto sobre los ecosistemas.
Concentración de tierras
Ávila también ha puesto el foco en la alta concentración de la tierra en varios países del Mercosur, muy alejada del modelo agrario europeo basado en explotaciones familiares y profesionales. En Argentina, el 65% de la superficie agraria se encuentra en explotaciones de más de 1.500 hectáreas. En Brasil, menos del 1% de las explotaciones controla el 50% de la superficie agraria, mientras que en Paraguay el 10% de las explotaciones ocupa el 94% de la tierra y en Uruguay menos del 1% controla el 93%.
«¿De verdad alguien puede sostener que competimos en igualdad de condiciones con este modelo?», ha planteado el secretario general de COAG Andalucía, quien insistió en que no se trata de proteccionismo, sino de exigir reciprocidad.
Unidad aduanera
En este sentido, la organización agraria reclama unidad aduanera, la aplicación real de cláusulas espejo y una posición firme de la UE en los acuerdos comerciales internacionales, para evitar que el campo andaluz siga perdiendo competitividad frente a producciones que no cumplen las mismas reglas. «Sin controles reales, sin cláusulas espejo y sin voluntad política para defender nuestro modelo agrario, el campo andaluz siempre saldrá perdiendo», ha concluido Ávila.
Escrito por Natalia Ortiz - Redactora de ABC de Sevilla
Fuente: Sevilla ABC - ES


