Aunque algunos análisis sostienen que las exportaciones de GNL de Estados Unidos podrían compensar parte de la interrupción del suministro, en la práctica la capacidad de exportación estadounidense está prácticamente al máximo en el corto plazo. Esto significa que los productores estadounidenses tienen muy poco margen para aumentar los envíos y cubrir un déficit significativo si las exportaciones desde el Golfo se interrumpen por un período prolongado.

Como resultado, los consumidores de Europa y Asia quedarían expuestos directamente al impacto del aumento de precios provocado por una eventual caída en la oferta global de gas. En este contexto, la rápida normalización de las exportaciones de Qatar —uno de los mayores proveedores de GNL del mundo— se vuelve un factor clave para evitar una escalada de precios en los mercados internacionales.

La reapertura del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz y el restablecimiento pleno de la producción y exportaciones qataríes serían determinantes para estabilizar el mercado energético global y evitar un fuerte shock de precios en todos los mercados fuera de Estados Unidos.