Además, señala que “la demanda de mango en el mercado internacional continúa en ascenso, impulsada por la versatilidad del fruto en la industria alimentaria, su consumo en fresco y su uso en productos procesados".
"Si bien Estados Unidos se mantiene como el principal destino de las exportaciones mexicanas, la Unión Europea representa también un mercado relevante. Asimismo, el mercado asiático —particularmente países como Japón y Corea del Sur— se perfila como un objetivo estratégico para la expansión del mango mexicano, debido a su alto poder adquisitivo y exigentes estándares de calidad”.
En este contexto, Casillas explica que México continúa avanzando en procesos de mejora y crecimiento para fortalecer su presencia en mercados emergentes. "El desarrollo de estrategias orientadas a la diversificación de destinos, la tecnificación de huertos y la optimización de la cadena productiva resulta fundamental para ampliar el horizonte comercial del mango mexicano”, explica.
Asimismo, agrega que “diversas fuentes vinculadas a la cadena de producción identifican áreas de oportunidad clave, entre las que destacan la diversificación de mercados, la mejora en la calidad del fruto, la adaptación al cambio climático, el aprovechamiento de rezagos productivos, la educación del consumidor y el incremento de la inversión en infraestructura".
"A ello se suma la necesidad de fortalecer políticas agrícolas que promuevan el bienestar social y el desarrollo sostenible del sector”, acota.
Asimismo, dijo que al atender estas estrategias, México no solo consolidaría su posición como líder mundial en la producción y exportación, sino que también generaría mayores beneficios económicos, sociales y ambientales, reafirmando el papel del mango mexicano como producto emblemático en el comercio agroalimentario internacional.
La experta subraya que en el escenario del comercio agroalimentario internacional, Japón se posiciona como uno de los mercados más atractivos y exigentes del mundo para productos frescos de alto valor.
"Su cultura de consumo privilegia la calidad, la presentación y la trazabilidad, convirtiendo a la fruta importada en un producto que trasciende lo alimenticio para transformarse en una experiencia premium. En este contexto, el mango mexicano tiene ante sí una oportunidad estratégica de expansión comercial”, comenta.
México cuenta con una oferta diversificada que incluye variedades altamente competitivas como Ataulfo, Kent y Tommy Atkins. La calidad organoléptica de su mango —sabor, aroma, textura y color— se alinea con las preferencias del consumidor japonés, que valora frutas dulces, uniformes y con estándares estéticos elevados.
Un mercado de alto valor, no de volumen
La especialista en agronegocios puntualiza que “a diferencia de Estados Unidos, donde el mercado se caracteriza por un alto volumen de consumo, Japón representa una oportunidad basada en valor agregado. El consumidor japonés está dispuesto a pagar precios superiores por productos que cumplan estrictos controles fitosanitarios, inocuidad certificada y una presentación impecable”.
“En Japón, la fruta fresca se comercializa frecuentemente como artículo de regalo, lo que abre un nicho particularmente atractivo para mangos premium con empaques diferenciados. Este modelo comercial permite que el mango mexicano compita no solo por precio, sino por calidad, reputación y diferenciación”, resalta.
Requisitos y barreras como ventaja competitiva
En la misma línea, la Embajadora Internacional del Mango 2026 señala que “el acceso al mercado japonés implica cumplir con protocolos sanitarios rigurosos, incluidos tratamientos hidrotérmicos y estrictos controles de plagas. Si bien estos requisitos pueden representar una barrera de entrada, también funcionan como filtro competitivo, favoreciendo a productores organizados y tecnificados”.
“Para México, fortalecer la infraestructura postcosecha, la trazabilidad y las certificaciones internacionales no solo facilita el acceso a Japón, sino que eleva el estándar general de la industria exportadora”, concluye.


