El financiamiento volvió a ocupar un rol central dentro del negocio agropecuario argentino durante 2025. Según el último Informe Nera 2025, el sector mostró un marcado crecimiento en el uso del crédito, acompañado por un cambio estructural en la forma en que los productores acceden a recursos para sostener inversiones, capital de trabajo y expansión productiva.
El relevamiento, basado en más de 23.000 operaciones financieras realizadas dentro del ecosistema agro, refleja una transformación clara: el productor adoptó masivamente canales digitales y priorizó esquemas de financiamiento bancario por sobre el crédito comercial tradicional.
Un agro cada vez más bancarizado y digital
Uno de los datos más relevantes del informe muestra que el 90% de las transacciones realizadas en 2025 se concretaron mediante financiación bancaria, consolidando una tendencia creciente hacia herramientas formales de crédito.
Este cambio evidencia una mayor integración entre el sistema financiero y el sector agropecuario, donde el financiamiento ya no solo cumple una función operativa, sino que se convierte en una herramienta estratégica para ordenar flujos de caja y mejorar la rentabilidad en contextos económicos variables.
Además, el crecimiento del financiamiento digital permitió agilizar decisiones comerciales clave vinculadas a la compra de insumos, hacienda e inversiones productivas.
2025: el año del financiamiento en dólares
El informe destaca que el 88% de las operaciones se realizaron en dólares, un salto significativo frente al 54% registrado en 2024.
La preferencia por moneda dura respondió principalmente a:
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mejores condiciones financieras,
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tasas más competitivas,
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y la necesidad de cobertura frente a la volatilidad macroeconómica.
En promedio, las tasas ponderadas se ubicaron en torno al 2,4% anual en dólares, mientras que los créditos en pesos alcanzaron niveles cercanos al 43% anual, ampliando la brecha entre ambas alternativas.
Agricultura: fuerte financiamiento para insumos
Dentro del segmento agrícola, el financiamiento estuvo impulsado principalmente por la compra de:
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semillas,
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productos de protección de cultivos,
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nutrición vegetal.
Durante 2025, 88 proveedores ofrecieron líneas de financiación específicas, reflejando una mayor competencia comercial y nuevas estrategias para facilitar la adopción tecnológica en los sistemas productivos.
El comportamiento mensual mostró un crecimiento sostenido hacia el último tramo del año, coincidiendo con la planificación de la campaña gruesa.
La ganadería también ganó protagonismo
El crédito destinado a la actividad ganadera registró un incremento interanual del 22%, confirmando una recuperación del interés inversor dentro del sector.
Las principales operaciones financiadas estuvieron orientadas a:
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inversión en genética,
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retención de vientres,
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compra de invernada.
Este comportamiento sugiere una visión de mediano plazo por parte de los productores, apostando a mejorar productividad y eficiencia del rodeo.
Plazos alineados al ciclo productivo
Otro dato relevante es que el 60% de los créditos otorgados se tomaron a 12 meses, buscando calzar los vencimientos con los momentos de cosecha o venta de hacienda.
Al mismo tiempo, comenzó a observarse un crecimiento en financiaciones intermedias de 270 días, una señal de mayor planificación financiera dentro de las empresas agropecuarias.
Los granos como garantía financiera
El uso de granos como respaldo crediticio también mostró una fuerte expansión. Durante 2025 se utilizaron más de 520.000 toneladas como garantía, principalmente:
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soja (44%),
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maíz (40%),
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trigo (11%).
Además, el 80% de los contratos se realizaron con precio a fijar, permitiendo al productor financiarse sin resignar oportunidades comerciales futuras.
Un ecosistema financiero en expansión
El crecimiento del financiamiento agropecuario quedó reflejado en la magnitud alcanzada por la plataforma analizada:
más de 6.000 productores financiados, 2.400 proveedores registrados, cuatro bancos operando activamente y USD 1.120 millones colocados durante el año.
El informe concluye que el agro argentino avanza hacia una mayor profesionalización financiera, donde el acceso al crédito digital, la utilización de activos productivos como garantía y la planificación del capital de trabajo comienzan a definir una nueva etapa para el sector.
En un contexto económico desafiante, el productor volvió a demostrar capacidad de adaptación, utilizando herramientas financieras cada vez más sofisticadas para sostener inversión y crecimiento.


