La economía argentina atraviesa una etapa de transición profunda. Tras años en los que la inflación, el dólar y los vaivenes macroeconómicos explicaban buena parte de los resultados empresarios, el nuevo escenario expone una realidad distinta: cuando la macro se ordena, la competitividad interna queda al descubierto.

Así lo plantea el último informe “Apuntes para Empresas – Febrero 2026” de Zorraquin + Meneses, que define el momento actual como “darwiniano”: no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.

La estabilidad ya no regala rentabilidad

Durante años, muchas compañías dependieron del contexto. Saltos cambiarios, inflación alta y tasas reales negativas permitían corregir errores de gestión. Hoy ese esquema desapareció.

El documento señala que la estabilidad no genera rentabilidad automática, sino que la exige. La palabra clave es eficiencia, pero entendida en sentido amplio: modelo de negocio adecuado, escala correcta, profesionalización técnica y financiera, gobernanza sólida y control de costos.

La pregunta incómoda que plantea el informe es directa:
¿La empresa es competitiva en un país normal?

 

Luces y sombras en la macro

El entorno económico muestra señales mixtas:

  • Inflación muy por debajo de los picos de 2023, pero aún lejos de niveles internacionales.
  • Superávit fiscal y comercial, aunque con cuestionamientos sobre su sustentabilidad.
  • Riesgo país en torno a los 500 puntos, todavía lejos de los 300 necesarios para volver plenamente al crédito internacional.
  • Dólar estable, con debate creciente sobre atraso cambiario.

En este contexto, los empresarios deben tomar decisiones en medio de una transición que combina avances estructurales con tensiones propias de la etapa de ajuste.

 

El agro frente a un año exigente

En el sector agropecuario, el clima volvió a ser determinante. Hace dos meses se proyectaban rindes por encima de lo presupuestado en varias zonas. Hoy, algunas regiones ya registran mermas productivas en la cosecha gruesa, lo que deteriora los márgenes agrícolas.

Según el informe, ganadería y girasol son los negocios que mejor proyectan rentabilidad, mientras que buena parte del resto de la agricultura muestra números ajustados o negativos.

A esto se suma un factor financiero: conseguir crédito bancario a tasas razonables se volvió más complejo, con mayor reticencia en renovaciones y aumento de la morosidad en algunas carteras.

 

Agricultura: volatilidad externa y ventas demoradas

El mercado internacional mostró movimientos fuertes en soja tras el anuncio de mayores compras de China a Estados Unidos, aunque el impacto no se trasladó plenamente al mercado local por el avance de la cosecha sudamericana.

En Argentina, el nivel de ventas anticipadas es bajo:

  • Soja: 6 millones de toneladas vendidas sobre una producción estimada de 48 millones.
  • Maíz: 14 millones sobre 58 millones proyectadas.

La recomendación del informe es clara: definir estrategia comercial y utilizar coberturas flexibles, especialmente para quienes deberán vender en plena cosecha en un año donde la logística y la presión de oferta pueden afectar precios.

 

Ganadería: precios récord y oferta limitada

El negocio ganadero atraviesa uno de sus mejores momentos en años. La combinación de menor oferta global y fuerte demanda internacional sostiene precios en máximos históricos.

En el mercado local:

  • Ternero entre $6.500 y $7.000 por kilo.
  • Novillo terminado en torno a $5.000 por kilo.
  • Exportaciones representan 30% del destino de la producción.
  • Consumo interno se mantiene entre 45 y 50 kilos por habitante al año.

La expectativa es de menor faena en 2026 y posible retención de vientres, lo que podría consolidar un ciclo de recomposición de stock.

La cría, históricamente relegada frente a la agricultura, aparece ahora como una de las actividades más atractivas del agro.

 

Lechería: producir más en un contexto adverso

El sector lechero enfrenta uno de los escenarios más complejos. El precio al productor prácticamente no acompañó la inflación ni la suba del dólar. Sin embargo, la producción creció cerca del 10% en 2025 y podría expandirse otro 5% en 2026.

El ajuste se está dando por escala y eficiencia, con cierre de tambos pequeños y señales de concentración industrial. Problemas financieros en algunas empresas lácteas generan preocupación adicional en la cadena.

Aunque los precios internacionales muestran señales de recuperación y la exportación gana dinamismo, la caja de muchos productores continúa bajo presión.

 

Adaptarse o quedar afuera

El informe identifica tres tipos de empresas:

  1. Las sólidas, con margen de maniobra financiera.
  2. Las que operan al límite, con caja ajustada.
  3. Las que están “cambiando la piel”, repensando escala y modelo de negocio.

En todos los casos, la conclusión es similar: el contexto exige decisiones estratégicas en un entorno más previsible pero también más competitivo.

En este “momento darwiniano”, el agro argentino enfrenta un escenario donde el orden macro ya no es suficiente. La diferencia entre sobrevivir y crecer dependerá cada vez más de la capacidad de gestión puertas adentro.