En esta etapa del año, con la mayor parte de las cifras de producción ya definidas, los fundamentos mostraron escasas variaciones y los precios reaccionaron de manera contenida.
Este contexto se reflejó con claridad en Euronext, donde las cotizaciones exhibieron movimientos limitados durante la sesión y cerraron prácticamente sin cambios. La ausencia de sorpresas relevantes en los balances globales reforzó la sensación de un mercado a la espera de nuevos catalizadores.
En trigo, Argentina fue el único gran exportador con una revisión positiva en su producción. El USDA elevó la estimación a un récord histórico de 27,8 millones de toneladas, frente a los 27,5 millones del mes pasado y muy por encima de los 18,5 millones de toneladas de la campaña anterior. En contraste, la producción en varios países importadores fue ajustada a la baja, lo que llevó a una reducción marginal de la producción mundial, que cayó 0,4 millones de toneladas respecto de enero, hasta 841,8 millones de toneladas. Aun así, el volumen global continúa siendo récord y supera en 41,4 millones de toneladas al del año pasado. El consumo mundial prácticamente no se modificó, por lo que las existencias finales globales se ajustaron levemente a la baja, hasta 277,5 millones de toneladas.
Dentro del mercado europeo, se destacó el deterioro del balance de trigo de la UE-27. El USDA proyectó mayores importaciones y menores exportaciones, lo que derivó en un aumento de los stocks finales de 0,45 millones de toneladas, hasta 15,66 millones de toneladas. Este nivel contrasta con los 11,66 millones de toneladas de la campaña previa y refuerza la presión sobre el mercado regional.
En maíz, luego del fuerte impacto del informe anterior sobre el balance estadounidense, el USDA adoptó un tono más moderado en febrero. No obstante, los stocks finales mundiales fueron recortados en 1,9 millones de toneladas, hasta 290 millones de toneladas. El ajuste respondió principalmente a un incremento de 1,4 millones de toneladas en la demanda para alimentación animal, que ahora se ubica en 814,6 millones de toneladas. A pesar de este recorte, el volumen global de existencias continúa siendo elevado y limita la reacción de los precios.
La soja mostró los ajustes más relevantes del informe a nivel global. Brasil fue el único gran exportador con cambios en su producción, que aumentó en 2 millones de toneladas respecto del mes pasado, alcanzando un récord de 180 millones de toneladas. Paraguay también registró una suba de 0,5 millones de toneladas, lo que llevó a un incremento total de 2,5 millones de toneladas en la producción mundial, que ahora se estima en 428,2 millones de toneladas. En paralelo, la demanda para alimentación creció en 1,6 millones de toneladas. Como resultado, los stocks finales globales aumentaron solo 1,1 millones de toneladas, hasta 125,5 millones de toneladas, un nivel apenas superior al de la temporada anterior.
En el mercado estadounidense, las reacciones ayer (10) en Chicago fueron dispares. El trigo cerró levemente a la baja, presionado por un pequeño aumento de los stocks finales en Estados Unidos, que subieron 0,13 millones de toneladas hasta 25,34 millones de toneladas, como consecuencia de una menor demanda para consumo humano.
El maíz, en cambio, mostró una suba muy moderada tras la publicación del informe. Los stocks finales estadounidenses se redujeron en 2,5 millones de toneladas, hasta 54 millones de toneladas, impulsados por un aumento equivalente en las exportaciones, que alcanzaron un récord histórico de 83,8 millones de toneladas. Vale recordar que, incluso en la campaña pasada, ya considerada muy sólida, las exportaciones estadounidenses habían alcanzado un máximo de 72,6 millones de toneladas.
La soja fue el cultivo con mejor desempeño en la rueda de Chicago. Los precios de la soja se ven respaldados por la expectativa de nuevas ventas a China y por la fortaleza del aceite de soja, que continúa liderando el complejo. Esto ocurre a pesar de que el USDA no introdujo cambios en el balance de oferta y demanda de soja de Estados Unidos en el WASDE de febrero, confirmando que el soporte actual del mercado proviene más del lado de la demanda y del contexto comercial que de ajustes en la oferta.
Por Esteban Moscariello


