Pasan la semanas y la condición de desafiante para este año en Lácteos Verónica se agiganta, siendo una empresa a la deriva y sin signos de reacción.
Con una crisis que se remonta a más de ocho años, es a partir de abril de 2025 que el pago semanal de salarios se fue demorando, pero también la cancelación de liquidaciones mensuales a los tambos, lo que hizo que se quede la empresa sin leche, que termine sin siquiera autoaprovisionarse de materia prima, derivando lo del tambo propio a una pyme; y discontinuando todos los pagos de servicios, insumos, agigantando a la vez las deudas en cheques rebotados, e incluso obligaciones impositivas.
El cuadro es complejo y está lejos de mejorar. Los acuerdos de producción a fasón de leche en polvo, que se habían cerrado en septiembre y que continuaron hasta el sábado anterior, ya son historia.
A los 700 trabajadores de tres plantas se les hicieron últimos pagos con montos ínfimos y hace unos diez días que no reciben ninguna transferencia. Van a trabajar por sus propios medios y pasan las horas de cada turno esperando alguna novedad, día tras día.
Por su parte, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina arregló la deuda que tenía hace ya tiempo y es por eso que sólo hace visible algunos reclamos cuando la tensión entre los empleados los obliga.
Confusión gremial
Hubo en los últimos días llamados a resguardar un pasteurizador que estaba en la planta de Totoras, al momento que una empresa quiera retirarlo. Resulta que era una máquina mantequera que no está en el inventario de la empresas desde hace casi un año.
Estas contradicciones no son aisladas, sino que se dan de forma constante, mostrando desorientación en la conducción que tiene como respuesta una apatía absoluta por parte de la planta de personal, lo cual se vio hace unos días cuando fueron a increpar a Alejandro Espiñeira, frente a la sede de la empresa en la ciudad de Totoras.
En las últimas horas, desde Atilra se convocó a una movilización de la ciudad de Santa Fe, para este martes, para reclamar por la reforma laboral, pero también por la situación de Verónica y de Sancor. Les piden a los trabajadores asistir con ropa de trabajo.
Sin adhsesión por parte del personal, fue el lunes que el secretario general de la seccional Totoras, Juan Lucena, envió un mensaje reconfigurando la manifestación a Buenos Aires el miércoles, para sumarse a la convocatoria de la Confederación General del Trabajo frente al Congreso de la Nación. Como no está teniendo “inscriptos” para ir, hizo un “llamado de atención” y pidió que “por una vez nos apoyen”.
Es insólito que un gremio haga algo que no interesa a sus representados, que pida apoyo, pero esto obedece a los arreglos silenciosos que hace el sindicato, los beneficios de los delegados y autoridades de las seccionales y a nivel nacional, pero también tiene relación que hace pocos días habían anunciado tener un “inversor” para la empresa, otro más de tantos, lo cual ya ocurrió varias veces, sin ningún resultado porque no era veraz, además de la familia Espiñeira no tener voluntad de venta, no tiene reacción suficiente para presentarse en concurso de acreedores y sólo supo recurrir al Gobierno de Santa Fe y el Nacional, para solicitar un préstamo, que no fue concedido.
Complicada la salud
La tensión de Atilra escala incluso a la lista de de obras sociales que fueron dadas de baja por la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación.
Es la Obra Social del Personal de la Industria Lechera la que está incluída en el listado con otras 151 que desde el inicio de la gestión no tienen presentados el listado completo de padrones, planes, estados contables y cartillas, mientras que la medida no implica la pérdida automática de la cobertura.
Es por esto que desde Ospil en los últimos días se emitió un comunicado en el que indican que fue mencionada en el listado “por un error de denominación”.
Héctor Luis Ponce, presidente de la entidad y secretario general nacional de Atilra, subrayó que se trata de “una asociación civil sin fines de lucro financiada con aportes y contribuciones obligatorias” y aseguró que “continuamos brindando normalmente nuestros servicios de salud”.
De todas maneras, algunos servicios a terceros en la ciudad de Sunchales están discontinuados.
No obstante, advirtió el comunicado de Ospil sobre las “enormes dificultades” que genera la morosidad de empresas del sector, como Sancor, Verónica, Arsa y La Lácteo, que “globalmente adeudan actualmente a nuestra entidad una suma superior a los 25 mil millones de pesos”.
Atilra además de recibir los aportes sindicales tradicionales, percibe un aporte solidario de 1.500 pesos por empleado al mes de las grandes industrias, 750 pesos de las pymes; pero es por el acuerdo con el Centro de la Industria Lechera que desde la pandemia sostiene pagos extraordinarios en bonos que supuestamente están orientados directamente a la atención extraordinaria del servicio de salud.
Fuente: El ida por el campo


