El principal sostén del complejo sojero proviene del mercado de aceites. Versiones de mercado indican que el aceite de soja estadounidense podría ser habilitado para ingresar a India sin aranceles, lo que reaviva la expectativa de un mayor flujo exportador desde Estados Unidos hacia uno de los principales importadores mundiales. Aunque no hay confirmaciones oficiales, la posibilidad fue suficiente para aportar firmeza al segmento.
En Sudamérica, el clima continúa siendo un factor determinante. Los pronósticos anticipan lluvias en el norte de Argentina, aunque el mercado subraya que será clave que las precipitaciones se concreten en el inicio de la semana para evitar un mayor deterioro de los cultivos.
En Brasil, la cosecha de soja avanza sobre el 17% del área total y la siembra de maíz safrinha se encuentra adelantada respecto del promedio histórico, lo que refuerza la expectativa de una abundante oferta regional.
El avance de la cosecha brasileña también comienza a reflejarse en el ritmo de comercialización. Se estima que los productores están vendiendo alrededor de 2 millones de toneladas diarias, a medida que la recolección gana velocidad. En Mato Grosso, la cosecha alcanza cerca del 40% del área, frente al 29% registrado a igual fecha del año pasado, lo que introduce una presión estacional adicional sobre los precios. En paralelo, analistas recortaron de manera significativa las proyecciones de exportaciones agrícolas de Ucrania, agregando incertidumbre al balance global.
Desde el plano macroeconómico y financiero, los mercados agrícolas transitan una semana cargada de referencias clave. El informe WASDE del USDA, los datos de empleo y el índice de inflación de Estados Unidos serán determinantes para el rumbo de los precios, en un contexto donde un posible enfriamiento de la economía podría debilitar al dólar y ofrecer cierto sostén a las materias primas.
El informe de posicionamiento de los fondos en Chicago aportó un elemento adicional de análisis. Contra lo esperado, se registraron compras netas en soja y harina, y una compra en maíz sensiblemente mayor a la anticipada. De cara al WASDE del martes 10 de febrero, el consenso del mercado proyecta cambios marginales en los stocks domésticos respecto de enero, un incremento moderado en la producción sudamericana y existencias finales mundiales relativamente estables.
No obstante, la principal incógnita continúa siendo China. El mercado intenta determinar si los cargamentos de soja estadounidense comprados el viernes responden a un nuevo acuerdo por 8 millones de toneladas o si forman parte del compromiso previo de 12 millones. La venta de cuatro buques con entrega en mayo impulsó una suba inicial de los precios, que luego fue revertida parcialmente, con cierres apenas superiores. En este contexto, los indicadores técnicos comienzan a mostrar señales de debilidad, dejando abierto el interrogante sobre si el mercado se encamina a un giro alcista sostenido o enfrenta una nueva corrección.
Por Esteban Moscariello


