El inicio de 2026 encuentra a los cultivos de verano desarrollándose en un contexto de sequía parcial, elevadas temperaturas y marcada heterogeneidad productiva, según el Informe Agrometeorológico Mensual de enero elaborado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP)
Las condiciones climáticas registradas durante el mes influyeron de manera directa en la disponibilidad hídrica y en el estado de los principales cultivos de gruesa.
Temperaturas elevadas y lluvias por debajo de lo normal
Durante enero, el registro térmico mostró valores elevados para la época, con temperaturas máximas promedio de 38 °C y mínimas de 7 °C, mientras que la temperatura media mensual se ubicó en 22 °C en el área cubierta por la Red de Estaciones Meteorológicas (REM).
En cuanto a las precipitaciones, el sudoeste bonaerense registró un promedio de 34 milímetros, lo que representa un 46 % menos que la media de los últimos diez años, profundizando el escenario de restricción hídrica en amplias zonas productivas.
Evolución de la disponibilidad de agua en el suelo
A comienzos de enero, las condiciones de sequía y reservas hídricas escasas se concentraban principalmente en el oeste del área BCP, abarcando sectores de La Pampa y gran parte del sudoeste bonaerense. Hacia fines del mes, las precipitaciones registradas permitieron una leve recuperación en La Pampa, donde las reservas evolucionaron mayormente hacia categorías escasas a regulares, reduciendo la superficie bajo sequía.
En paralelo, el informe señala un corrimiento de las condiciones deficitarias hacia el este del área BCP, donde aumentó la superficie afectada por sequía. Esta dinámica dio lugar a un escenario contrastante, con mejoras relativas en el oeste y mayores restricciones hídricas en sectores orientales del área de estudio.
Estado de los cultivos de girasol, soja y maíz
En este contexto, el comportamiento de los cultivos de verano mostró marcadas diferencias según cultivo, fecha de siembra y localización.
- Girasol: presenta un muy buen desarrollo general, alcanzando la etapa reproductiva y, en los lotes más adelantados, el período de llenado de granos.
- Soja: exhibe un estado heterogéneo. Algunos lotes de primera muestran buen desarrollo, con floración y comienzo de formación de chauchas, mientras que otros evidencian detenciones en el crecimiento asociadas al déficit hídrico y a las altas temperaturas. La soja de segunda es la más comprometida, con reportes de fallas de implantación vinculadas a la falta de humedad en el perfil del suelo.
- Maíz: el estado general también resulta variable. Los cultivos tardíos del sudoeste bonaerense y sudeste pampeano presentan mejores condiciones relativas, mientras que las siembras tardías del norte y centro bonaerense se ven más afectadas por la escasez de precipitaciones estivales.
Pronóstico climático para febrero
De cara a febrero, el informe anticipa acumulados de precipitación estimados entre 30 y 40 milímetros, sin probabilidad de heladas durante el período. Si bien estas lluvias podrían aportar alivio parcial, su impacto sobre los cultivos dependerá de la distribución espacial y temporal de los eventos.
Un escenario condicionado por el clima
El panorama actual refleja un escenario climático restrictivo, con mejoras puntuales pero sin una recomposición generalizada de las reservas hídricas. La evolución de los cultivos de verano continuará estrechamente ligada a las condiciones meteorológicas de las próximas semanas, en un contexto donde la disponibilidad de agua sigue siendo el principal factor limitante para el rendimiento potencial de la campaña.


