Enero estuvo atravesado por un escenario de alta volatilidad macroeconómica y geopolítica, que redefinió el comportamiento de los mercados internacionales de materias primas. En un contexto dominado por la tensión entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre el futuro de la Reserva Federal, los commodities exhibieron movimientos bruscos, con ganadores claros y ajustes significativos hacia el cierre del mes.

Metales y energía lideraron las subas iniciales

Durante gran parte del mes, las materias primas mostraron un desempeño destacado, con los metales preciosos a la cabeza. Tanto el oro como la plata alcanzaron nuevos máximos históricos, impulsados por la búsqueda de refugio ante la incertidumbre global.

En paralelo, el petróleo crudo escaló hasta su valor más alto en casi seis meses, sostenido por el recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente y el temor a eventuales interrupciones en el suministro energético global.

Giro de mercado: dólar fuerte y toma de ganancias

Hacia el final del período, el clima financiero comenzó a cambiar. Las expectativas en torno a una posible nominación de Kevin Warsh para conducir la Reserva Federal impulsaron un fortalecimiento del dólar estadounidense y una suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro.

Este nuevo escenario derivó en una toma de ganancias generalizada, con caídas en los principales índices bursátiles de Estados Unidos y de los mercados emergentes, en un marco de mayor volatilidad financiera.

Los metales preciosos corrigieron parte de las subas previas, presionados por la apreciación del dólar y por expectativas de tasas de interés más bajas en el mediano plazo. En tanto, el petróleo retrocedió levemente desde los máximos, reflejando ajustes técnicos y un menor apetito por riesgo.

Los granos, con desempeño más moderado

En este contexto, el complejo agrícola mostró un comportamiento más cauteloso. Si bien el repunte previo de los metales, la energía y la debilidad inicial del dólar habían brindado sostén a los precios en Chicago, la reciente fortaleza de la moneda estadounidense y la abundante oferta global limitaron el potencial alcista.

Tanto la soja como el maíz registraron bajas moderadas, condicionadas por el escenario macro y por factores propios de la oferta internacional.

Comercio internacional: China y Sudamérica, protagonistas

Desde el plano comercial, China volvió a mostrarse activa, al adquirir seis cargamentos de soja brasileña con embarques previstos entre abril y agosto. Otros compradores relevantes también participaron del mercado, como India en aceite de palma, Japón en soja, y Malasia y Honduras en harina.

En Estados Unidos, las ventas semanales de exportación totalizaron:

  • 819.000 toneladas de soja
  • 464.300 toneladas de harina
  • 22.100 toneladas de aceite, con los embarques de aceite alcanzando un máximo de la campaña

Para cumplir con las proyecciones del USDA, será necesario sostener un ritmo promedio semanal de 425.000 toneladas de soja, 215.000 toneladas de harina y 6.000 toneladas de aceite hasta el cierre del ciclo comercial.

Brasil ajusta producción y mejora primas de exportación

En Sudamérica, se destacó una fuerte comercialización por parte de productores brasileños, estimada en alrededor de 1 millón de toneladas, mayormente correspondientes a la nueva cosecha.

Además, la producción de soja en el estado de Paraná fue ajustada levemente al alza hasta 22,04 millones de toneladas, según datos oficiales de Deral.

En el mercado físico, las primas de exportación de la soja brasileña mostraron subas tanto para posiciones cercanas como de nueva cosecha. La harina exhibió mayor firmeza, mientras que el aceite mostró un comportamiento mixto.

China y la competencia entre orígenes

En China, se negociaron aproximadamente 304.000 toneladas de harina de soja en los puertos, principalmente para posiciones forward. En términos comparativos, las bases de exportación brasileñas para agosto se ubican cercanas a los valores de la soja estadounidense para octubre puesta en China, sin reflejar aún descuentos significativos para la nueva cosecha de Estados Unidos.

 

Por Esteban Moscariello