La soja opera con leves subas en la Bolsa de Chicago este martes 27, en una jornada marcada por una operatoria estable y sin sobresaltos. Los futuros muestran avances moderados de entre 1,75 y 2 puntos en los principales vencimientos, con el contrato marzo operando en torno a los US$ 10,63 por bushel y el mayo cerca de los US$ 10,76 por bushel.

 

El aceite sostiene al poroto

El principal sostén para el mercado del poroto proviene del aceite de soja, que registra una suba superior al 0,5 % en la jornada. Este comportamiento positivo aporta firmeza a los precios en un contexto donde los derivados muestran señales mixtas.

En contraste, la harina de soja continúa bajo presión y extiende la tendencia bajista luego del fuerte retroceso de más del 1 % registrado en la sesión previa. Esta debilidad se vincula con la expectativa de mejores condiciones climáticas en la Argentina durante las próximas dos semanas, lo que mejora las perspectivas productivas y presiona sobre los valores del subproducto.

 

Cosecha brasileña y demanda china, en el radar

Más allá del comportamiento de los derivados, el mercado mantiene el foco en los fundamentos de oferta y demanda. La entrada de la nueva cosecha brasileña comienza a ganar peso, con una recolección que ya supera el 5 % del área sembrada, un factor que agrega presión estacional sobre los precios.

Al mismo tiempo, los operadores siguen de cerca la evolución de la demanda china, en un contexto en el que el país asiático se prepara para las celebraciones del Año Nuevo Lunar y continúa asegurando abastecimiento de oleaginosas.

 

El contexto macro y la cautela de los inversores

En el plano macroeconómico, la geopolítica mantiene un rol central en la dinámica de los mercados, con impacto directo sobre el petróleo y, especialmente, sobre los metales preciosos.

El oro continúa en alza y consolida su papel como activo de refugio, luego de haber superado recientemente los US$ 5.000 por onza, reflejando un escenario global atravesado por la incertidumbre.

A este contexto se suma la persistente incertidumbre en torno a un posible nuevo cierre del gobierno de Estados Unidos, un factor que refuerza la cautela de los inversores y mantiene a los mercados atentos al desarrollo de los acontecimientos políticos y económicos.

 

Por: Esteban Moscariello