Fernando Camino 1984‑1991 – Milagro y Apertura

La gestión de Fernando Camino coincidió con el mayor apoyo estatal a la agricultura, durante los gobiernos de Lusinchi y CAP II, cuando el llamado “milagro agrícola” impulsado por Felipe Gómez Álvarez permitió que el sector creciera por encima de la economía. Sin embargo, con el ingreso al GATT y luego a la OMC, se desmontaron subsidios y el programa PIXA nunca se ejecutó plenamente, debilitando al sector. Camino recordó que, pese a ese giro, Fedeagro logró preservar subsidios clave y mantener diálogo directo con Miraflores. Además, subrayó que la apertura debió comenzar por el sistema financiero y no por la agricultura. Finalmente, planteó que el futuro exige dar el salto hacia la agricultura 4.0, con big data, sensores y conectividad rural como pilares indispensables.

Pedro Solano 1999‑2001 – Orden y Modernización

Pedro Solano asumió Fedeagro en los inicios del gobierno de Hugo Chávez, participando en la redacción de los artículos constitucionales que blindaron la actividad agrícola. Solano ordenó la cartera agrícola, refinanció deudas y garantizó la colocación del sorgo mediante contratos forward que estabilizaron el mercado. Como diputado, lideró la interpelación a la banca, lo que permitió la entrada de más de 25.000 equipos agrícolas y la expansión del transporte rural. Además, modernizó el sistema de silos y defendió la institucionalidad gremial. Al ser consultado, afirmó no arrepentirse de su rol político, pues permitió fortalecer alianzas estratégicas, especialmente con Brasil, y promover la visión de exportar valor agregado.

José Manuel González 2001‑2005 – Institucionalidad y Diálogo

La gestión de José Manuel González estuvo marcada por un diálogo intenso con el gobierno y por la creación del “libro gordo de Fedeagro”, que reunió 50 propuestas técnicas. González fundó el Instituto de Políticas Agrícolas (IPAF), que permitió estructurar una agenda sólida para el sector. De una reunión directa con el presidente Chávez nació la Comisión Presidencial Agrícola, cuyos acuerdos se cumplieron inicialmente. No obstante, tras abril de 2002, el diálogo se deterioró hasta romperse cuando se condicionó un acuerdo de precios a la aceptación de la Ley de Tierras. Aun así, González resaltó que la constancia del productor venezolano ha sostenido la agricultura incluso en ausencia de políticas de largo plazo.

Pedro Rivas 2009‑2013 – Diversificación y Contratos

Pedro Rivas enfrentó el ingreso de Venezuela al MERCOSUR y promovió análisis sobre riesgos y oportunidades. Rivas “des‑cerealizó” a Fedeagro al incorporar hortalizas, tabaco y oleaginosas, reorganizando el gremio por cadenas productivas. Asimismo, defendió al sector frente a decisiones oficiales que ignoraban costos y favorecían importaciones. Su mayor aporte fue consolidar la agricultura por contrato, modelo que aplicó desde los años ochenta en tomate industrial y que hoy demuestra su eficacia en precios, planificación y seguridad comercial. Rivas insistió en que este esquema debe ampliarse a otros rubros, con apoyo de la banca y articulación entre industria y productores.

Aquiles Hopkins 2017‑2021 – Planificación y Resiliencia

Aquiles Hopkins lideró Fedeagro en plena pandemia, etapa de restricciones, caída productiva y ruptura del diálogo institucional. Hopkins impulsó la propuesta de política pública más completa del sistema agroalimentario, construida con apoyo de expresidentes y orientada a evitar repetir crisis estructurales. Señaló que la banca nacional es insuficiente para financiar el crecimiento y que el país debe apoyarse en mercado de capitales, fondos privados y modelos como el Crowd Farming. Además, afirmó que Venezuela debe producir para exportar —no exportar excedentes— y que la seguridad rural es hoy uno de los mayores costos ocultos de la producción. Aun así, sostuvo que la resiliencia del productor venezolano es la base para reconstruir el sector.

Celso Fantinel 2021‑2025 – Impulso y Competitividad

Celso Fantinel fortaleció pilares como la agricultura por contrato, la parafiscalidad agrícola y los acuerdos de competitividad, además de alianzas con centros de investigación como INEA, CIAT, FLAR, INTA y EMBRAPA. Fantinel subrayó que el sector primario genera más de 10.000 millones de dólares al integrarse con la agroindustria, pero la falta de crédito ha debilitado especialmente a pequeños hortaliceros. Por ello, insistió en reglas claras, confianza y apoyo público‑privado para consolidar contratos agrícolas y fondos parafiscales, como ocurre en Colombia. También afirmó que Venezuela puede convertir la agricultura en el segundo motor del PIB si recupera maquinaria, eficiencia y capacidad exportadora.

Conclusión – Agricultura Esencial

En conclusión, Germán Briceño afirmó que la agricultura es condición indispensable para el desarrollo nacional, pues 17 estados dependen directamente de ella. Recordó que cada oficio en las ciudades agrícolas vive del ingreso que generan los productores y que, en el mundo, la actividad recibe más de mil millones de dólares diarios en subsidios. En contraste, Venezuela eliminó sus últimos apoyos, dejando al agricultor completamente expuesto. Por ello, insistió en fortalecer estructuras productivas, recuperar políticas de Estado y reconocer el papel central del productor venezolano en la economía y en el futuro del país.