La medida representa un avance importante para la cadena ovina, ya que simplificará los procesos de comercialización y reduce costos asociados al acondicionamiento industrial previo. Todo esto mejora la competitividad del producto argentino en los mercados internacionales.
Además, la decisión del SENASA se trata de una política de modernización y desburocratización, con el objetivo de promover una mayor eficiencia en la cadena de valor ovina y contribuye al desarrollo productivo del sector. También genera oportunidades para pequeños y medianos productores, particularmente en las economías regionales, al facilitar el acceso directo a la exportación y fortalecer la rentabilidad del sector.
Por otro lado, en materia sanitaria la disposición del Organismo oficial mantiene los estándares exigidos por los países importadores, garantizando los controles zoosanitarios necesarios mediante la certificación oficial del SENASA, preservando el estatus sanitario nacional.


