Por Mario Lanari e Santiago Morgantini

SUMARIO

El sector agroindustrial argentino, responsable del 65% de las divisas y del 20% del empleo privado formal, enfrenta un déficit crónico de inversión que limita su crecimiento. El artículo identifica causas como la inestabilidad macroeconómica, presión impositiva y costos logísticos, y propone áreas estratégicas para invertir: infraestructura, tecnificación, sostenibilidad y agregado de valor. Se detallan ejemplos prácticos y estimaciones de capital necesario, destacando la oportunidad para inversores que buscan diversificación y retorno a largo plazo.

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• Consultor Agropecuario

1 - RESUMEN EJECUTIVO

La inversión es un motor esencial para el crecimiento económico, y el sector agroindustrial, dada su base de negocios con alto potencial, requiere cuantiosos montos de capital. La agroindustria argentina constituye un cimiento de la economía nacional, siendo responsable de generar cerca del 65% de las divisas de exportación y está directamente vinculado a casi uno de cada cinco puestos de trabajo en el sector privado (o aproximadamente el 20% del empleo privado formal). [1]

A pesar de su buena capacidad productiva e inserción global, el sector sufre un considerable déficit de inversión que ha limitado su pleno desarrollo y expansión. Si bien la rentabilidad potencial a nivel predial (agrícola y ganadero) es muy alta debido a las ventajas comparativas del país, el retorno de la inversión (ROi), ajustado al riesgo político y macroeconómico, se reduce significativamente, lo que provoca la retracción del capital.

Esta brecha de inversión genera un amplio margen de crecimiento, posicionando a la Argentina como una oportunidad única para inversores que buscan la diversificación de portafolios y un desarrollo con visión de largo plazo.

Existen innumerables y concretas oportunidades de inversión en áreas clave: infraestructura, aumento de la producción y aumento del valor agregado. La necesidad de capital es imperiosa para desbloquear el potencial de crecimiento frenado por ineficiencias estructurales. Esta necesidad está estrechamente ligada a la inestabilidad macroeconómica y a otros factores que deben mitigarse para liberar el pleno potencial del sector.

11 - EL MOTOR DE LA ECONOMÍA NACIONAL

La agroindustria trasciende su rol meramente productivo para consolidarse como un pilar macroeconómico esencial para el país, gracias a los siguientes factores:

El complejo agroindustrial representa consistentemente entre el 16% y el 17% del producto bruto interno {PBI) y está directamente vinculado a casi uno de cada cinco puestos de trabajo en el sector privado.

- Concentra más del 65% de las exportaciones totales del país. Esta crítica entrada de dólares resulta indispensable para evitar que el equilibrio macroeconómico se vuelva insostenible.

- La Argentina cuenta con recursos naturales abundantes (como la fertilidad de sus suelos, la extensión territorial y el clima) que le confieren una ventaja global probada y sostenible.

- Su actividad se distribuye por todo el territorio nacional, lo que impulsa activamente el desarrollo de las economías regionales y la convierte en una pieza clave dentro de la cadena alimentaria global.

111- EL ESTADO DE LAS COSAS. DIAGNÓSTICO

La Argentina cuenta con una sólida base productiva, que incluye más de ciento cuarenta millones de hectáreas aptas para la agricultura, destacándose la pampa húmeda y una robusta infraestructura de transformación que abarca desde la biotecnología hasta la fabricación de maquinaria. No obstante, su crecimiento (por ejemplo, la producción de granos ha rondado las ciento veinte millones de toneladas, con potencial de superar las ciento cuarenta millones) no ha acompañado el ritmo de competidores como Brasil, debido a la falta crónica de inversión. Deficiencia que se refleja, en su generalidad, en una baja captación de inversiones extranjeras directas {IED): los cálculos del Banco Central de la República Argentina {BCRA) para 2024 señalan una escasez de stock de IED de USD 175.400.000.000, evidenciando la magnitud del déficit de capitalización. [2]

Este bajo nivel de inversión agropecuaria se correlaciona directamente con la inestabilidad macroeconómica y es el resultado de factores clave que atentan contra la rentabilidad. 

A continuación, se esquematizan las principales causas y sus efectos sobre la inversión:

- Incertidumbre macroeconómica e inseguridad jurídica: la inestabilidad, el déficit fiscal, la alta inflación y una carga impositiva elevada desincentivan la planificación a largo plazo, sumado a la inseguridad jurídica en lo que respecta a la propiedad intelectual.

- Presión impositiva: la aplicación de altos impuestos a las exportaciones (retenciones) funciona como un "apoyo negativo", reduciendo directamente la rentabilidad final del productor.

- Costos logísticos: el flete camionero es el principal y se estima que es significativamente más caro que en países competidores. Esta ineficiencia se traduce en un impacto directo al productor: en zonas alejadas, este costo en granos de poco valor unitario puede llegar a absorber hasta el 30% del precio final del producto.

IV - LAS OPORTUNIDADES: ÁREAS ESTRATÉGICAS DE INVERSIÓN

El diagnóstico de déficit se traduce directamente en oportunidades de inversión concretas y rentables. El sector posee un porfolio variado, y que frecuentemente puede cerrar la brecha de productividad y generar valor agregado.

Hay innumerables inversiones que son de diversas tipologías y magnitud. Aquí, las hemos agrupado didácticamente y bosquejado de la siguiente manera:

1. Inversión en infraestructura y logística a nivel estatal

La deficiencia logística {dependencia casi total del camión para el transporte de larga distancia) es el principal componente del "costo argentino". Se debe invertir en:

- Mejora de la hidrovía Paraná-Paraguay: requiere inversiones millonarias, siendo prioritaria la profundización de los canales a cerca de cuarenta y dos pies (aproximadamente trece metros) para optimizar la navegación de buques de mayor calado y reducir los costos del flete marítimo, por donde sale el 80% de las exportaciones.

- Reactivación ferroviaria: inversiones en material rodante y vías para reducir la dependencia del camión. La creación de centros de acopio y trasbordo regionales es clave para facilitar la transferencia eficiente de carga a trenes.

- Sistema vial: reparación y ampliación de rutas, puentes y caminos, incluyendo terceros carriles. Para dar una magnitud, se puede decir que por cada kilómetro de ruta asfaltada, el valor de la inversión medio es de aproximadamente USD 1.000.000.

- Tecnificación y digitalización: adquisición de maquinaria de última generación, software de gestión avanzada, sensores y la expansión urgente de la conectividad rural.

- Gestión de la sostenibilidad: inversión en tecnologías para certificar la huella de carbono e hídrica de los productos e implementar sistemas de riego eficiente. Según algunos estudios, la Argentina posee un potencial irrigable subexplotado de 1.000.000 de hectáreas, lo que representa una oportunidad estratégica atractiva para la rentabilidad y el desarrollo sostenible a largo plazo, crucial para la resiliencia climática y el acceso a los mercados premium internacionales.

2. A nivel predial, en los campos de producción

- Instalación de riego por pivot central: con un costo estimado de USD 250.000 a USD 400.000 para 100-150 ha. Su instalación asegura rindes en zonas de sequía, aumenta los rindes y, en muchos casos, permite realizar doble cosecha, con un repago estimado de cinco a ocho años.

- Conservación del suelo: sistematización con terrazas en suelos erosionables ( costo estimado: USD 200 a USD 500/ha).

- Generación de drenajes y escurrimiento en áreas anegables: con inversiones del orden de los USD 600 a USD 1.200/ha para recuperar o transformar la capacidad productiva.

- Incorporación de maquinaria moderna y tecnología de alto rendimiento: la inversión en la renovación del parque de maquinaria es fundamental. Esto incluye la incorporación de equipos de mayor capacidad y precisión, tales como tractores, sembradoras y pulverizadoras, así como herramientas tecnológicas como drones. Los montos de inversión son sumamente variables, no solo entre las distintas categorías de equipos sino también dentro de ellas. A modo de referencia, la adquisición puede oscilar significativamente: un dron agrícola puede tener un valor de USD 1.000 a USD 30.000. Un tractor moderno puede requerir una inversión de USD 20.000 a USD 150.000.

- La inversión en la producción bovina extensiva: requiere de alambrados (el costo de un alambrado perimetral se encuentra entre los USD 6.000 y USD 9.000 por kilómetro). Pozos, fuentes de bombeo (molinos, bombas solares), redes de distribución, aguadas, corrales, mangas, etc. y, para producir forrajes, implantar praderas.

3. Inversión en agregado de valor (industrialización)

La Argentina sigue exportando una gran cantidad de commodities, perdiendo la oportunidad de multiplicar sus ingresos. El precio promedio de una tonelada de manufacturas agroindustriales es casi tres veces superior al de productos primarios.

- Transformación industrial (pasar de commodity a food): invertir en plantas de procesamiento para transformar materias primas (por ej., granos) en productos terminados como harinas, aceites, proteínas, snacks o bioetanol.

- Ejemplo práctico: instalación de una planta modular de bioetanol o proteínas vegetales (capital estimado: USD 5.000.000 a USD 15.000.000). Esto puede significar hasta 2,9 veces más ingresos por tonelada exportada, impulsando el ingreso de divisas y la generación de empleo calificado.

Las inversiones en valor agregado deberán distribuirse para capitalizar las ventajas agroecológicas únicas de cada región, simplificándose de esta manera:

- Patagonia: desarrollo de granos, carne, hortalizas y frutales, con enfoque en la irrigación y el aprovechamiento de su matriz energética limpia.

- Noroeste argentino (NOA): producción de legumbres, granos, carne bovina, frutales y caña de azúcar, que pueden vincularse a proyectos de energía solar (fotovoltaica) para sus procesos.

- Noreste argentino (NEA): impulso a la actividad forestal, granos, proteína animal y frutales, con potencial para capitalizar la biomasa residual en su matriz energética.

- Regiones centrales: inversiones dirigidas a la transformación de granos, proteína animal y emprendimientos vitícolas.

Para dar una referencia parcial de su magnitud, es oportuno señalar que las necesidades de capital en los próximos cinco años en las tres regiones con atraso relativo más marcado (NOA, NEA y Patagonia) se concentran en dos rubros esenciales: las inversiones en los campos y las destinadas a la transformación agroindustrial, cifras que han sido estimadas considerando, en el caso de la Patagonia, solo las inversiones en zonas sin mayores dificultades para implementar irrigación.

4. Inversiones en los campos (valores en millones de dólares)

5. Inversiones en la transformación (valores en millones de dólares)

Fuente: elaboración propia, considerando en Patagonia solo las inversiones en zonas sin mayores dificultades para implementar irrigación

V - REFLEXIONES

Este artículo es una mera simplificación de la realidad. Amerita ampliar y profundizar; inclusive, discutir. Los puntos tratados han sido parciales; cuestiones relevantes como la necesidad de una nueva legislación en materia de semillas (seguridad jurídica de valor de la propiedad intelectual) y la integración profunda de la industria del conocimiento (tecnologías como la IA, la biotecnología o la trazabilidad) requieren desarrollo.

Revertir unas décadas de desorden económico y déficits de inversión es un gran desafío. No obstante, las inversiones estratégicas en el sector agroindustrial argentino prometen un gran retorno al corregir ineficiencias estructurales y desbloquear un potencial de crecimiento frenado.

Las necesidades de capital del sector son significativas. Los desafíos para invertir son múltiples y transversales, comenzando por la obtención y el costo del financiamiento. Cada inversión potencial exigirá una evaluación profesional individualizada, incorporando el análisis de indicadores financieros tradicionales (ROi, VAN) y la evaluación de la sustentabilidad a la luz de las cuestiones ambientales. De hacerlo, probablemente, habrá algunos beneficios:

- Aumento de la competitividad: el país competirá de manera más eficiente al reducir costos logísticos y aumentar el valor agregado de sus exportaciones.

- Mayor resiliencia: un sector tecnificado, con riego eficiente y gestión de riesgo climático, enfrentará mejor eventos climáticos extremos (sequías, inundaciones) que han causado pérdidas masivas en el pasado.

- Más ingreso de divisas: la exportación de productos con mayor elaboración (industrialización) fortalece la economía nacional.

- Generación de empleo calificado: se crean puestos de trabajo mejor remunerados en tecnología, logística e industria.

[1] Hay numerosas investigaciones y publicaciones sobre el tema de instituciones prestigiosas. Solo a título de ejemplo las de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), como "El aporte de la agroindustria en las exportaciones argentinas del 2023" de Natalia Marín, Guido D'Angelo y Emilce Terré

[2] Fuente: Banco Central de la República Argentina (BCRA): Informe sobre Inversión Extranjera Directa, cuarto trimestre de 2024, www.bcra.gob.ar/Pdfs/PublicacionesEstadisticas/informeinversion-extranjera-directa-4TRIM-2024.pdf