El ingeniero agrónomo Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) señaló que “si uno mira el promedio hoy con respecto a lo que marcamos el 30 de junio para ese precio provisorio, el promedio de venta está dando levemente por debajo, con lo cual seguramente haya que tener una corrección a la baja”, explicó y advirtió que el foco de preocupación está puesto en los valores que puedan aparecer con el inicio de la nueva cosecha.

Costos altos

Según detalló el presidente de ACA, los costos del cultivo se mantienen en torno a los US$ 2.000 por hectárea, un nivel similar al de los últimos cuatro o cinco años, pero que hoy exige rendimientos extremadamente altos para alcanzar el equilibrio económico. “El nivel de equilibrio está siendo demasiado alto, en torno a 200 bolsas, que son rendimientos que se han logrado en Uruguay, pero son rendimientos extraordinariamente buenos”, señaló.

A este escenario se suma el inicio de la cosecha en Paraguay y la existencia de stocks remanentes en el Mercosur, factores que, según O’Brien, “van a generar una presión bajista” en los primeros negocios del año. Todo ello configura un contexto en el que el endeudamiento aparece como un resultado prácticamente inevitable para buena parte del sector.

La necesidad de sostener la empresa

“Sí, nosotros creemos que en esta próxima cosecha se va a generar endeudamiento” dijo O’Brien. Frente a esa realidad, explicó que ACA viene trabajando desde hace meses con el objetivo de lograr que las empresas arroceras puedan llegar armadas financieramente a la próxima siembra de primavera. “Los problemas de arroz se tienen que solucionar con arroz”, afirmó, enfatizando que el desafío es darle continuidad a la actividad productiva para permitir la recuperación futura.

“Esto va a llevar una zafra, seguramente dos, para que se licúen los sobrestock que hay para que empiece a mejorar los valores”, indicó el arrocero. En ese período de transición, “hay que generar un puente financiero que el sector ya ha sabido tener y poder mantener la empresa armada”, remarcó.

Los fondos arroceros

O’Brien recordó que en los últimos 20 años se instrumentaron cuatro fondos, y que el último se terminó de cancelar en 2023. “No es una regalía del gobierno de turno, sino que es un crédito en condiciones de mercado”, aclaró, subrayando que, si bien permitieron sostener al sector, también implicaron un esfuerzo significativo para los productores, ya que cada año debieron destinar parte del precio al repago.

En esta nueva etapa, ACA analiza posibles ajustes al esquema. Entre ellos, la posibilidad de que el instrumento sea optativo y no obligatorio para todos los productores. “Estamos viendo la posibilidad de que pueda ser optativo y que el que pueda encontrar un mecanismo por otro lado quede libre de esa obligatoriedad”, explicó.