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El mes de Diciembre ha comenzado con un paso decidido y decisivo. Nos referimos claro está, al comportamiento de las lluvias sobre vastos sectores de la región pampeana.

Para cualquier persona desvinculada de la actividad agrícola, el mapa que estamos presentando no representa una información sustancial, pero los que estamos atentos la evolución de los cultivos sabemos reconocer el valor que tienen estas primeras lluvias de Diciembre. Estas precipitaciones se traducen rápidamente en una recuperación del ánimo, que conduce a nuevas estrategias y esto renueva la dinámica del sector.

El efecto contundente que la actividad agraria tuvo sobre la economía nacional en los últimos dos años, bien merece estar atento a su desenvolvimiento y en este sentido el clima siempre es una variable que va sesgando los valores de producción.

Haciendo un breve resumen del comportamiento del patrón de precipitaciones durante los últimos tres meses, rápidamente encontraremos records en la escasez de lluvias dentro del sur de Córdoba, norte de La Pampa y sur Santa Fe. Durante noviembre se mostraron las primeras señales de recuperación y en algunos casos se pudo terminar con la siembra de maíz, aunque por supuesto no en las mejores condiciones.

Debemos destacar que el comportamiento anormalmente escaso de las precipitaciones hacia las provincias mediterráneas, no se observó hacia el este de la región pampeana donde, si bien en algunos sectores se han generado períodos secos, estos no afectaron en forma fundamental la evolución de los cultivos implantados o las estrategias que se habían planificado para la gruesa.

Los maíces del centro de Santa Fe y el centro oeste entrerriano que han ingresado en la etapa de floración, reclamaban agua que estas lluvias le han provisto y encaran de este modo con buen paso esta importante etapa fenológica.

Al observar las lluvias resumidas en el mapa, se destaca el máximo que se ha acumulado sobre el centro de la provincia de Córdoba. Esta provincia tiene un régimen pluviométrico que se "abre" comenzando la primavera y logra valores mensuales importantes durante octubre y noviembre. Obviamente estos registros no fueron alcanzados y esto se ha reflejado en una escasez de humedad que se profundiza en el perfil.

Para cuantificar la magnitud de las precipitaciones registradas en algunos departamentos de Córdoba, mencionaremos que los 85 mm acumulados en Río IV representan el 60% de la precipitación del mes y los 107 mm registrados en Pilar ya cuentan el 70% de lo que exige la estadística de los últimos 30 años para el mes de Diciembre.

Si bien estas precipitaciones no recuperan la totalidad de humedad del perfil, genera condiciones muy favorables para maíces de segunda y soja en aquellos sitios donde la campaña se tornaba muy dudosa. También se habla de las buenas posibilidades de la siembra tardías de Maní, las cuales se vieron notablemente perjudicadas por la seca. El riesgo que estas siembras implican se compensa con los valores del mercado.

El mapa también muestra buenas precipitaciones sobre Formosa y Santiago del Estero, siendo aún algo escasas sobre sectores productivos de Salta y Tucumán.

Las tendencias climáticas de los primeros de Noviembre previeron con acierto la recuperación paulatina de las precipitaciones y el acercamiento a valores normales durante diciembre. Sin embargo ante la sequía que dominaba este vasto sector productivo es razonable que el escepticismo haya dominado la escena.

Los productores argentinos altamente tecnificados, deberán aprender a reconocer proveedores de información climática que le permitan reducir insertazas y desarrollar estrategias ante situaciones extremas. Fundamentalmente deben incorporar el concepto de variabilidad climática y las amenazas que esta variabilidad implica sobre su sistema productivo.

El otro actor que debe cuantificar estas amenazas es el sector del seguro agropecuario y de este modo lograr coberturas más accesibles. Esto sin duda, es tema para otro artículo.

Consultora de Climatología Aplicada