Aunque el país redujo en 60% la importación de papa desde 2024, aún el 40% del producto que ingresa al país corresponde a variedades procesadas —precocidas y congeladas— utilizadas principalmente por cadenas y negocios de comida rápida, según el viceministro de Desarrollo Agropecuario, Álvaro Mollinedo.

“Hoy, la mayor parte de lo que se importa ya no es papa fresca, sino papa procesada que se usa en restaurantes de comida rápida en todo el país”, explicó la autoridad, quien precisó que la importación legal de papa primaria no debería superar el 15%.

Papa

La producción nacional, en cambio, muestra resultados históricos. En el altiplano, con la variedad Hatun Puca, se lograron más de 50 toneladas por hectárea en el municipio de Humala (La Paz). En los valles de Cochabamba, como Morochata, los rendimientos superan las 60 toneladas, y en los valles mesotérmicos y zonas tropicales de Santa Cruz alcanzaron hasta 90 toneladas por hectárea con variedades mejoradas.

Según Mollinedo, hasta 2023 Bolivia importaba más de 100.000 toneladas de papa, cifra que se redujo a alrededor de 20.000 toneladas en 2024, lo que refleja un avance hacia la soberanía alimentaria. Sin embargo, el consumo de papa procesada sigue marcando la diferencia en las estadísticas de importación.

“La producción nacional abastece la demanda primaria, pero el gusto por la comida rápida genera dependencia de papa precocida y congelada que aún no producimos en escala industrial”, sostuvo la autoridad.

El desafío para el sector, según el Ministerio de Desarrollo Rural, será no solo incrementar el rendimiento agrícola, sino también avanzar hacia una industrialización de la papa que permita sustituir la importación de estos productos procesados que hoy representan casi la mitad del total ingresado.

Por ello, el Gobierno impulsa, en coordinación de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), varias plantas procesadoras de papas, para que estos productos importados puedan producirse dentro del país.