La visión desde los mercados mundiales
Bueno... por fin el mercado parece que se ha dado cuenta del ajustado balance de oferta y demanda mundial de maíz (y también de trigo).
A partir de que se difundiera, el miércoles pasado, el informe del USDA se ha acentuado el proceso de suba de precios que se viene observando desde hace un mes y medio, más o menos.
¿Le llega, ahora, el tiempo de bonanza al maíz?
Todo indica que es muy probable. Pero cuando decimos probable, es porque realmente lo es.
Por fin de los del Norte se dieron cuenta de que, por el clima y la seca en Argentina, la cosecha de maíz va a ser sustancialmente menor a la cosecha proyectada para la Argentina (el USDA redujo en 2 millones de toneladas la proyección de cosecha).
Pero además ha tomado nota de que el punto éste no es el realmente importante. La realidad es distinta. El punto es, señores, que el mundo se enfrenta a una creciente demanda de este grano forrajero.
Hay algo muy claro. El dólar está desde hace un buen tiempo desvalorizado frente al yen (moneda del país que es primer comprador mundial de este grano) así como también frente al euro.
Con este panorama de oferta y demanda mundial, y dadas las relaciones de valor de las monedas a nivel internacional, la demanda mundial mantiene su nivel de compras por encima de las expectativas previstas. La demanda está muy sostenida en los países tradicionales de compra.
Al ver los números del mundo, es fácil darse cuenta que el volumen de existencias finales de maíz se reduce nuevamente a pesar del aumento en la producción. Ello sucede así por el sostenido crecimiento en el consumo mundial, que llegaría al récord histórico de 633,66 millones de toneladas (según el USDA). ¡Todo un récord!
La producción mundial alcanzaría la cifra, también récord, de 609,79 millones de toneladas. Pese a ello, estaría por debajo del consumo por tercer año consecutivo. Como consecuencia de estos números, el stock final del mundo según las proyecciones del USDA pasaría ahora a ser de 76,45 millones de toneladas.
De esta forma, la relación stock-consumo será la menor de los últimos años. ¡Es una cifra bajísima!
Y si bien el organismo incrementó la estimación de cosecha, en EE.UU., en 3 millones a 261 millones de toneladas, éste fue mucho menor a lo esperado por el mercado. Aumentó la previsión de exportaciones en 1,9 millones de toneladas. a 47,6 millones y redujo la proyección de stocks finales a 34,2 millones, cuando el mercado esperaba un aumento.
En sus estimaciones para el mundo, redujo sus cálculos para Europa del Este en 1 millón (a 22 millones) y en 2 millones (a 14 millones) para Argentina (que aún supera las estimaciones privadas en 2 millones.).
Frente a una buena cosecha de maíz estadounidense, el mercado viene respondiendo con subas en Chicago y en el Golfo. Ello es así porque el mercado sabe que hay una demanda mundial que avanza a los machetazos. Hasta ahora, imparable.
¿Y Argentina...?
Por todo ello no debe sorprender que, para la nueva cosecha en Argentina, ésta es la primera vez en muchos años que el maíz alcanza un precio de precosecha tan alto. Estamos hablando de más de 95 dólares. De hecho, en los contratos forward, de estar operándose a 86 dólares para descarga marzo-abril el viernes 7/11, la semana pasada llegó hasta los 95 dólares por tonelada. La suba de 9 dólares condice lo ocurrido con los precios FOB del maíz argentino.
Sin duda ello es consecuencia de la mayor demanda.
Nuestro mercado de maíz esta siguiendo la tendencia alcista mundial del cereal pero sigue muy de cerca a lo que está pasando internamente con las siembras. Ahora con las lluvias recientes, es posible que el maíz tienda a tener una mayor superficie sembrada. Porque muchos productores, con el fin de rotar, van a implantar el maíz aunque sea tarde.
La preocupación de todo el sector sobre el lento avance de las tareas de siembra y el hecho de que el área a sembrar con el grano sea menor por cambiarse a la soja ha empujado los precios locales. Así, ellos se afirman más que los precios en Chicago.
Hoy las siembras del grano están muy atrasadas comparadas con otros años. La falta de humedad en los suelos hizo imposible tomar un buen ritmo en las implantaciones y la espera de mayores precipitaciones se hizo larga haciendo que algunos productores desistieran de sembrar maíz volcándose a la soja (a pesar que oficialmente aún se continua estimando un área de 3,15 millones de has.)
Según la SAGPyA al 7/11, se había sembrado más del 50% del área estimada, un 19% menor a la campaña pasada a la misma fecha. El mayor retraso se observa en la provincia de Córdoba, La Pampa y Santa Fe.
Pues bien señores, lo que se advierte, al
menos sentado desde un escritorio y viendo los números del mundo, es una alta
probabilidad de que los precios sigan en suba. Ustedes decidirán qué sembrar.