¿Se dan cuenta, señores, que el 25% de lo que ingresa a nuestro país por exportaciones viene de la soja?

Se trata de una cuarta parte de las divisas, que provienen del complejo sojero, solamente.

Allí están los proveedores de servicios, los que producen maquinarias, los industriales de camionetas, los que se dedican a fertilizantes y agroquímicos, los que estudian los suelos, los productores, los contratistas, los que arriendan campos, las inmobiliarias, los contadores, etc.

Allí están los acopiadores, los transportistas, los pistines, los que se dedican a secadoras, los que recorren los pueblos en busca de negocios, los corredores, etc.

Allí están los industriales (aceiteras), los exportadores, los fleteros, los traders. Los que se dedican a la promoción nacional e internacional, los asesores, los despachantes, etc.

Allí están toda la gente que contratan todos ellos.

Todos mueven la economía. Y contrariamente a lo que sucede con otros complejos, ellos lo hacen a lo largo y ancho del país. En la Provincia de Buenos Aires, en la de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago del Estero, La Pampa, Salta, Tucumán, etc.

En cada una de estas provincias se desarrollan todo tipo de clusters, algo así como complejos productivos, especializados en soja.

Todos ellos expanden riqueza y motorizan el crecimiento de pueblos y pequeñas comunidades rurales.

Y sin embargo, a la hora de las decisiones oficiales, poca participación tienen. Y además es uno de los sectores con mayor imposición impositiva, sobre todo en el área de la producción primaria.

Pero esta es la realidad, cerca del 25 de las exportaciones son de la soja. Y alrededor del 10% de PBI proviene de este sector.

¿Qué les parece?

De los principales productos de exportación, la soja es la que mayor crecimiento tuvo en relación al año anterior.

Hay que tomar conciencia de ello. Es el primer paso para hacerse valer.