El trabajo es liderado por Pablo Ulloa, y los profesionales Adolfo Donoso, Daniela Olivares, Fabio Corradinni, Danae Riquelme y Nicolás Pizarro de INIA Chile, además de Rafael Melo profesional de la Universidad Central, quienes con apoyo de la Subsecretaria de Agricultura se encuentran ejecutando el proyecto titulado Cobertura biopolimérica moduladora de la radiación solar para cultivos extensivos.

Al respecto, uno de los integrantes de este trabajo respondió kas siguientes preguntas:
¿Qué uso se les está dando en Chile a las coberturas plásticas, cuáles son las industrias frutícolas donde las usan más y los costos asociados a esto?

Actualmente, las coberturas plásticas son utilizadas en la producción intensiva de productos hortofrutícolas, tanto para la producción de frutas y hortalizas para fresco, como para la producción de semilla de alta calidad. En el caso frutícola, huertos de alto valor bajo sistemas intensivos han incorporado la utilización de techos, como es el caso de la uva, cerezos, arándanos en maceta y manzanas. En el caso de semilleros y hortalizas, la superficie bajo cobertura se ha duplicado a nivel nacional en la última década, pasando desde 1.600 ha bajo cobertura en el año 2007 a sobre 4.000 ha en el año 2021, representando alrededor de 4.000 predios a nivel nacional. A 2022, las hortalizas y semilleros, representó 522 millones de dólares en exportaciones para Chile, principalmente en formato procesado (50%) y semilla (32%).

Los factores principales referido al tema de costos, corresponden a dos elementos: infraestructura y el material de cobertura. En el primero, estructuras metálicas son las de mayores costos, iniciando en alrededor de los USD$150.000 por ha. En cambio, para la producción de hortalizas las estructuras ligeras en base a polines como las utilizadas en Arica tienen costos que bordean los USD$20.000 por ha, pensadas a producción de hortalizas que son de menor altura. Luego, los materiales de cobertura, una cobertura de malla raschel, de baja vida útil, inicia en $252 por m2, pasando por plásticos agrícolas, con una vida util de 2 temporadas, con un costo asociado de $300 por m2. Incluso mallas ántiafidos, del grado técnico requerido para la producción de semilla las cuales alcanzan valores cercanos a los $1.000 por m2.

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En Chile, Arica es la principal productora de hortalizas y semilleros, con una creciente superficie bajo cobertura en sistemas de alta intensidad, alcanzando rendimiento en tomates de sobre los 30 kg por m2 por temporada. Así también, la producción de hortalizas bajo sistemas intensivos tipo Nutrient Film Technique (NFT) ha permitido la intensificación de estos sistemas productivos.

Lo ideal a la hora de escoger la estructura y el material de cobertura, es realizar una evaluación económica del cultivo, para conocer la rentabilidad esperada sobre la inversión. Así como, en el caso de frutales, es también importante el control del sobre emboscamiento de las plantas debido a una fertilización nitrogenadas excesiva.