RESUMEN EJECUTIVO

El mercado climático en Brasil será clave al analizar la evolución de los precios, principalmente el de la soja. Si bien su tendencia principal es bajista, se encuentra en niveles relativamente elevados y en el trascurso de noviembre tuvo una corrección a la suba debido al clima de Brasil que atenta contra la estimación de una producción récord. Por el lado del maíz, la siembra del safrinha en Brasil podría verse retrasada debido a la demora en la siembra de soja como consecuencia al clima más seco de lo normal en los principales Estados productores, lo cual podría afectar el rendimiento potencial del cereal. Hasta aquel entonces, uno de los principales abastecedores del mercado mundial es Estados Unidos cuya producción es récord histórico. Por el lado de Argentina, las proyecciones de producción serían más favorables tanto para soja como para maíz, debido a las precipitaciones registradas durante las últimas semanas en gran parte de la zona agrícola. La principal fuente de incertidumbre a nivel local proviene de lo que suceda con el tipo de cambio y los derechos de exportaciones a partir del 10 de diciembre con el cambio de Gobierno, lo cual podría modificar el precio esperado a cosecha.

CONTEXTO INTERNACIONAL

La inflación interanual de octubre en Estados Unidos alcanzó el 3,2%, desacelerándose respecto los meses de agosto y septiembre (cuyo nivel fue del 3,7%). La inflación mensual en dicho mes fue del 0% y, adicionalmente, se registró una caída en la tasa de empleo. El precio del petróleo exhibe un comportamiento bajista, técnicamente se encuentra testeando una resistencia importante. Se produjo un aumento en los inventarios petroleros de Estados Unidos (el mayor productor a nivel mundial) y dicho país mantuvo su producción en niveles elevados.

La política llevada a cabo por la FED estaría dando resultados. En términos de precios, los mismos ya venían disminuyendo, el dato referido al mercado laboral refuerza la efectividad de la política en la economía norteamericana. Estos resultados junto con la disminución en el precio del petróleo advierten que, a priori, no serían necesarios nuevos ajustes de políticas que tornen la actividad económica mundial en un escenario aún más recesivo. Sin embargo, el contexto geopolítico actual, si algo no asegura, es estabilidad. Cómo evolucionan los conflictos actuales y las acciones que tomen los actores involucrados, pueden generar impacto en los mercados.

La economía de China viene desacelerando su crecimiento, organismos internacionales como el FMI estiman que la misma crezca un 5,4 % en 2023, lo que reflejaría una fuerte recuperación posterior a la pandemia, pero estiman que el mismo se desacelere en 2024 a niveles del 4,6% siendo uno de los principales drivers la debilidad del mercado inmobiliario. Fundamento bajista en los precios de los commodities agrícolas en vistas de que China es uno de los principales demandantes. Sin embargo, la actividad económica del país asiático repuntó en octubre, aumentando su producción industrial a un ritmo mayor al esperado y creciendo en sus ventas minoristas. Agregando que en las últimas semanas la moneda China (Yuan) viene apreciándose respecto al dólar, lo que significa que gana poder de compra en términos reales sobre los bienes expresados en moneda norteamericana. Se vuelve una señal alentadora, al menos, en el corto plazo ya que podría impulsar la demanda por parte de China y tener su correlato en los precios brindándoles un soporte.

SOJA

En Estados Unidos la cosecha prácticamente ha finalizado, y según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en su última publicación del informe mundial de estimaciones de oferta y demanda (WASDE por sus siglas en inglés) correspondiente al mes de noviembre, la hoja de balance para el país norteamericano se caracteriza de la siguiente manera:

La estimación en la producción de soja estadounidense fue ajustada levemente al alza respecto al informe de octubre. Sin embargo, la magnitud de dicho ajuste (+0,62%), no produjo grandes modificaciones. El volumen producido sería el más bajo de las últimas cuatro campañas ubicándose en 112,4 millones de toneladas. El stock final proyectado de 6,7 millones de toneladas es el nivel más bajo de las últimas ocho, y a pesar de que en el presente ciclo las exportaciones de soja estadounidense disminuirían en casi un 12% respecto la campaña pasada, la relación Stock/Uso se ubicaría alrededor del 6%, dos puntos porcentuales por debajo del promedio histórico del 8%. Estas últimas estimaciones del USDA fueron menos conservadoras en producción y stocks finales respecto a las expectativas de los operadores privados, provocando una baja en el precio, al menos en la rueda diaria del día de la publicación del informe.

El hemisferio sur comienza a marcarle el paso al mercado. Brasil, el mayor productor mundial de soja, presenta un avance de siembra del 65% sobre área destinada a la oleaginosa, mientras que en la campaña pasada el porcentaje rondaba el 76%. Al mes de noviembre se estima una producción récord de 162,4 millones de toneladas, un aumento del 5% respecto la campaña pasada y considerando la estimación anterior de octubre se incrementaría en aproximadamente 417.000 toneladas el volumen esperado para esta campaña.
El clima empezará a jugar un papel clave en el mercado. Desde mediados de octubre el precio de la soja comenzó un movimiento al alza, en dicho periodo las condiciones agrometeorológicas en Brasil no mostraban un escenario favorable.

Temperaturas elevadas y poca lluvia en la región centro-oeste de Brasil (estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, señalados en el gráfico) la cual representa el 48% de producción brasileña de soja. Por otra parte, la región sur (Río Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná) con una participación del 32% en la producción de soja se vio afectada por intensas precipitaciones.

En las últimas ruedas diarias el precio de la oleaginosa mostró una corrección respecto a la suba anteriormente mencionada, en línea con pronósticos más favorables del clima en Brasil. Para noviembre se prevén precipitaciones, principalmente, en la región centro-sur la cual representa el 88% de la producción brasileña de soja. Sin embargo, las temperaturas se prevén elevadas y por encima de la normal.

Por su parte, en Argentina se lleva sembrada el 19% del área destinada a la oleaginosa, las que en promedio se ubicarían en 17 millones de hectáreas. La Bolsa de Comercio de Rosario junto con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estiman una producción que rondaría los 50 millones de toneladas. El USDA continúa estimando 48 millones de toneladas.
En el plano mundial durante esta campaña se alcanzaría una producción de 400,4 millones de toneladas, récord en la producción mundial de soja. Los stocks finales se ubicarían en 114,5 Mt, mayor valor a nivel histórico igualando a lo ocurrido en la campaña 2018/19, y se tendría una relación Stock/Uso del 30% siendo el mayor valor de las últimas cinco campañas y el segundo valor histórico más elevado, ubicándose por encima del promedio del 24,5%.

MAÍZ

Para esta campaña 2023/24, la CONAB estima una disminución en el área a sembrar (-1 Mh) y en la producción brasileña de maíz, la cual rondaría en 119 millones de toneladas (-9,6 % respecto 22/23). Compuesta por 91,2 millones de toneladas de maíz safrinha (-10,7% intercampaña) el cual sale al mercado junto con el maíz tardío de Argentina, 25,8 millones de toneladas de maíz de primera (-5% intercampaña) y el maíz de tercera alcanzaría 1,9 millones de toneladas (-15% intercampaña). Al momento, el área sembrada con maíz de primera presenta un avance del 50%, mostrando un retraso respecto la campaña pasada, la cual a la fecha presentaba un avance del 63%. Sin embargo, el 80% de la producción de maíz en Brasil es representada por el safrinha, cuya siembra comienza a partir de enero con mayor intensidad en febrero.

En Argentina, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación se ha finalizado la siembra sobre el 34% de las 10,4 millones de hectáreas destinadas al cereal. La Bolsa de Comercio de Rosario estima un área sembrada de aproximadamente 8,5 millones de hectáreas y en cuanto a producción, se alcanzarían 56 millones de toneladas. Por su parte la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una producción de 55 millones con un área a sembrar equivalente a 7,1 millones de hectáreas. El USDA, en su último reporte, coincide con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y plantea una producción en torno a los 55 millones de toneladas. El punto para destacar sería que durante esta campaña se producirían aproximadamente 20 millones de toneladas por encima del ciclo previo y de concretarse estas estimaciones, la producción Argentina del cereal sería récord.

Para Estados Unidos, a la fecha, se encuentra finalizado los labores de cosecha sobre el 93% del área cultivada con maíz, y las nuevas estimaciones por parte del USDA son presentadas a continuación:

La producción de maíz estadounidense se ubicaría en aproximadamente 387 millones de toneladas aumentando un 1,13% respecto la estimación de octubre. A diferencia de la soja, en la cual el ajuste al alza en la producción no generó grandes cambios, la situación cambia en el caso del cereal. En términos productivos, es récord considerando la serie histórica. En consecuencia, los stocks finales del cereal al concluir la campaña aumentarían en un 59% respecto el ciclo previo alcanzando los casi 55 millones de toneladas. La relación stock/uso del casi 15%, se ubica por encima del promedio histórico de 13%. Estas últimas estimaciones del USDA fueron menos conservadoras en producción y stocks finales respecto a las expectativas de los operadores privados, generando una caída en el precio durante la rueda diaria del día de la publicación del informe.

A nivel global, la producción de maíz en la campaña 2023/24 sería el mayor valor histórico alcanzando 1221 millones de toneladas, 5,5% por encima de la campaña pasada. Respecto a la demanda, tanto el consumo como las exportaciones aumentarían, pero no lo suficiente como para compensar la producción récord, por lo cual la relación stock/consumo sería del 26% ubicándose por encima del promedio de 24% de las últimas diecisiete campañas.

TRIGO

En su último reporte, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyectó una producción mundial que alcanzaría 782 millones de toneladas, 7,5 millones por debajo de la campaña anterior. Los stocks finales serían de 258,7 millones de toneladas resultando en una relación stocks/consumo del 33,5%, ubicándose por encima del promedio histórico de 31%.

Brasil, principal comprador de trigo argentino, lleva cosechada el 95% del área destinada al cereal y estima una producción de 9,6 millones de toneladas, 921.000 toneladas menos que la campaña pasada. Dado el menor volumen, la CONAB proyecta un incremento en las importaciones, las que se ubicarían en 5,4 millones de toneladas.

En Argentina, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación la cosecha presenta un avance del 18% sobre el área destinada al cereal, de la cual se obtendría una producción estimada de 15,5 millones de toneladas. Por su parte la Bolsa de Comercio de Rosario ajustó su estimación para la producción del cereal, la cual alcanzaría las 13,5 millones de toneladas. Mientras que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima 14,7 millones de toneladas a producirse durante la presente campaña.

Fuente: Bolsa de Cereales de Cordoba