Con precios deprimidos para carne y lana, el rubro ovino vive un momento de dificultades. Por un lado se promueve un crecimiento, divulgando tecnología e incentivando al productor a invertir para que produzca más corderos, pero paradójicamente, los ovinos valen poco porque el mercado mundial se pinchó y la demanda de lanas sigue transitando por una tormenta.

A eso se suma la dificultad para colocar lanas medias y gruesas por encima de 20 micras, mientras que las lanas finas van con cotizaciones en picada. Cuando el año pasado se vendían lotes a entre US$ 10 y US$ 14 por kilo, hoy se pagan a alrededor de US$ 6 por kilo.

El presidente de la Asociación Agropecuaria de Artigas, Jorge Riani, afirmó que “el productor está sintiendo este gran golpe” y le pidió al gobierno que no deje morir la oveja y estudie “alguna ventaja o empuje para la ovinocultura como en su momento se le otorgó a la forestación”.

Riani alertó sobre la posibilidad de “un grave problema social”, especialmente en el norte del país, generado por la caída de la cantidad de ovinos y por consiguiente, por la pérdida de fuentes laborales. Es que la oveja ayuda a asentar a los pequeños productores y asalariados rurales en el campo, dándoles las mimas oportunidades que a los grandes productores.
“Hay muchos productores con lanas medias y gruesas de varias zafras guardadas en los galpones y sin poderlas vender”, recordó Riani, que entre 2016 y 2018 presidió la Federación Rural.

“En el norte hay mucha gente dedicada a la oveja, como esquiladores, changadores, peones de campo y pequeños productores familiares. La gente está dejando la oveja y muchos quedarán sin trabajo. En una máquina de esquila trabajan 30 personas y hay muchas máquinas. Sigo insistiendo en que el gobierno no se dio cuenta del problema social que se genera con la caída o desaparición del rubro ovino ¿qué hará el gobierno con esa gente?”, se cuestionó.

Exportación. Respecto a la posibilidad de colocar corderos y ovejas en pie en Brasil, como en su momento se manejó y la Asociación habilitó como estación cuarentenaria su Local “Chiflero”, Riani dijo que los compradores brasileños “desaparecieron”. Recordó que habían manifestado su interés en importar cortes ovinos y animales en pie para abastecer San Pablo y otros nichos de mercado, pero “luego de las elecciones en Brasil no volvieron a mantener contacto con la Asociación Agropecuaria de Artigas”. El interés de los brasileños era tan fuerte que incluso se llegó a estudiar la posibilidad de reflotar en Artigas el matadero municipal, para lo que cual estaban dispuestos a realizar inversiones.

Riani consideró que hay muchas ovejas para sacar en Artigas y “lo peor son los precios, porque hoy valen menos de la mitad de lo que valían el año pasado”, afirmó el titular de la Asociación Agropecuaria de Artigas. “La industria está haciendo un excelente negocio. Aprovecha este momento donde no tiene competencia de los mercados”, afirmó.