La simple observación de las estadísticas de ventas de granos y subproductos realizados muestra claramente el papel preponderante que tiene el sector en el aporte de divisas.

Luego de haber alcanzado un máximo en julio de aproximadamente 950 millones de dólares, los siguientes meses se movieron en montos algo menores.

Pero desde el actual mes de octubre se nota una fuerte alza en el ritmo de ventas que permiten pronosticar que ellas llegarán a un valor similar al del mes de julio.

Obviamente, los buenos precios internacionales alcanzados, en primer lugar por la soja y en segundo lugar por los restantes granos, han sido el detonante para acelerar el ritmo de ventas.

Lamentablemente, ahora aparece el fantasma de una posible suba en las retenciones. Seguramente ello no ocurra; es difícil ponerse en la mente del burócrata de turno, de hecho es un ejercicio imposible, pero la realidad es que el río suena y ello sólo causa un gran mal en los mercados y en las decisiones de inversión.

Es una pena que se perturbe el proceso productivo en un área tan decisiva. Fíjense que casi el 50% de las exportaciones, provienen directamente del sector agropecuario.

Solamente del sector cerealero y de las oleaginosas y subproductos, el monto de divisas será de aproximadamente unos 7.500 millones de dólares. Ello representa una cifra de unos 1.700 millones de dólares para el fisco, únicamente en concepto de retenciones.

¿Hasta dónde puede llegar la voracidad del Estado o mejor dicho de los gobernantes?