Las condiciones climáticas de las últimas semanas favorecieron una buena implantación y un gran comienzo de desarrollo para los cultivos de invierno, especialmente trigo y cebada.
Después de un año en donde la canola se llevó todos los flashes, las gramíneas vuelven a recobrar el lugar que tradicionalmente han tenido en las chacras de invierno. Se estima que el trigo superará las 300.000 hectáreas, convirtiéndose nuevamente en el principal cultivo de invierno, al tiempo que la cebada oscila en las 200.000 hás.
La buena noticia es que el potencial de rendimiento y calidad de las chacras de cualquiera de ellos es muy bueno hasta el momento, a la espera de lo que pueca suceder en primavera, especialmente con las lluvias.
Para la canola, la situación es diferente y muy dispar. Aquellas que se sembraron temprano y pudieron implantarse, están aceptables y buenas, al tiempo que las más tardías sufrieron afectaciones de bicho bolita, hormiga y heladas. La oleaginosa además descendió de forma importante en su superficie.