La nueva campaña de maíz propone, a los productores y asesores técnicos, un destacable y desafiante análisis multifactorial. El clima que viene, la revisión de los resultados logrados luego de la brutal sequía, el apalancamiento financiero, el precio y los mercados, y la inversión tecnológica están entre las grandes cuestiones para el ciclo 2023/24. Bajo estas circunstancias, la estrategia y la agronomía están obligadas a cumplirse.

Los responsables regionales de Stine Semillas, compañía líder en genética de soja y maíz, aprovecharon la presiembra del cultivo para acompañar a los productores con una serie de consejos estratégicos por región.

Pablo Ricard, responsable regional zona núcleo y núcleo-centro, reconoce que, en la tradicional región de producción de maíz argentina, los ánimos de los productores mejoraron y están afianzados los pronósticos de lluvias para la siembra de maíz, aunque todavía no hubo recuperación completa de los perfiles hídricos.

“De concretarse los pronósticos climáticos, en mi región el área sembrada con maíz de primera volverá al 70% a 80% de la superficie total del cultivo, después hay que analizar bien cuál será el paquete tecnológico. Acá, los productores ya aprendieron a manejar muy bien el cultivo de maíz y cuando el ciclo climáticamente es promedio, la elección es sembrarlo, asegurando buenos pisos y techos de rendimiento”, advierte.

En este sentido, agrega que Stine le está ofreciendo al productor de esta zona, híbridos de ciclo completo con dos características fundamentales: rendimiento y estabilidad, con optimizado perfil tecnológico.

Ricard, considerando que será una campaña para practicar mucha agronomía, menciona que, para las siembras tempranas, se puede elegir un material como ST 9910-20 VIP3, versátil ya que tiene la característica de implantarse desde fines de agosto hasta los primeros días de octubre, y que también puede ser tardío, pero que no puede sembrarse más allá del 15 de diciembre, y con una ventana de crecimiento de 122 días de ciclo.

Para esta zona, destaca a un híbrido complementario por largo de ciclo, el ST 9741-20 VIP3, de 114 días, pensado para ambientes de muy alto potencial y que responde a los paquetes tecnológico de punta.

Hacia la zona de estabilidad de rendimiento, Pablo Pistone, colega de Ricard, y responzabilizado zonalmente de la gran región Córdoba, San Luis, NEA y NOA, indica que esta región está inclinándose a la siembra de ciclos intermedios y cortos de maíz.
El asesor de Stine para esta región brinda una recomendación muy estratégica, pensando en el clima.

“Es un año bisagra que seguramente expondrá la posibilidad de conseguir altos rendimientos. Sin embargo, el consejo es evitar las siembras automáticas con las primeras lluvias. Se viene un ciclo para esperar las condiciones óptimas y seguras de implantación y, en base a eso, elegir qué material de Stine se adapta mejor a ese óptimo que tiene el lote, considerando que contamos con un portfolio muy construido a base de diversidad en fecha de siembre y con híbridos de diferente madurez”, subraya Pistone.

El técnico recae sobre la recomendación de ST 9910-20 VIP3 para los planteos en lo que haya posibilidad de sembrar ciclos largos, mientras que para las siembras demoradas la principal recomendación es ST 9820-20 VIP3 que es un híbrido de ciclo intermedio y con excelente sanidad. Aún más corto y complementario por ciclo tardío, ST 9741-20 VIP3 muy recomendado como tardío, explora una ventana de crecimiento más reducida, y se adapta bien a planteos de alto potencial de condiciones ideales restringidas.

Pasando a otra gran zona maicera de estabilidad, pero de siembra de ciclos cortos, Martín Martínez, responsable zonal de centro-sur de Buenos Aires, La Pampa y Alto Valle de Río Negro, cuenta que para su zona de cobertura se sembrará mucho maíz, pero la campaña está siendo muy analizada.

“Aún hay muchos planes de siembra sobre la mesa y la planificación se extiende. Será un año muy bueno, pero también muy largo por la cautela que están buscando el productor y las empresas agropecuarias en sus decisiones”, rescata.

De acuerdo al asesor, todavía no llegaron las lluvias de forma contundente y, de esa forma, cada empresa agropecuaria revisa entre dos a tres planes de siembra, los cuales dependen exclusivamente de la cantidad de precipitaciones.

“En esta zona, Stine es un semillero muy sólido por su calidad de maíz de ciclos intermedios a cortos, que nos otorga la ventaja temporal de sembrar entre noviembre-diciembre y cosechar en abril con grano seco”, explica Martínez, teniendo en cuenta la tendencia que tendrá la actual campaña en su retraso en la fecha de siembra.

Respecto a ciclos cortos, el asesor recomienda tres materiales de Stine: ST 9734-20 VIP3y ST 9741-20 VIP3.

“Estos tres híbridos son de ciclo corto, desde uno más precoz hacia otro con mayor largo de ciclo, que encajan bien detrás de un trigo, como cultivo de segunda. También en siembras de noviembre, como tardío y hasta se comportan muy bien como cultivo de primera, consiguiendo un lote primicia de maíz cosechado en febrero”, detalla.

Teniendo en cuenta que en esta zona aun tampoco se produjo la recomposición final de los perfiles de humedad, de acuerdo con Martínez, la protección VIP3 de los ciclos cortos, que también portan los ciclos intermedios y largos de Stine, son reaseguro para hacer un tratamiento herbicida de rescate, en caso de que los barbechos pre-emergentes fallen por la falta de lluvias.

Lanzamientos

Fiel a su estilo, Stine semillas estará lanzando nuevos materiales

Los que estarán disponibles en la campaña 2024/25 y son el futuro del portfolio. Se trata de ST 9939-20 VIP3, con un ciclo de madurez de 121-122 días, que traerá un salto en el rendimiento y en la calidad de grano, y que se comporta muy bien en baja densidad.

Además, como novedad dos ciclos intermedios acompañantes de ST 9820-20, que son ST 9905-20 y ST 9821-20, aptos para siembras tardías.

La semillera lanza también dos refugios uno para cada familia ST 9942 RG y ST 9742 RG