Así lo afirmó en contacto con La Nación/Nación Media, resaltando que lo que dispone el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) para la emergencia por gripe aviar (unos G. 3.700 millones) quedarían cortos si los eventos llegan a desbordarse. “Gracias a Dios los casos se limitaron a la producción casera y no hubo la necesidad de gastar más, pero necesitamos las herramientas por si sale de control que es una posibilidad real”, explicó.
Señaló que la insistencia gira en torno a no relajarse y seguir trabajando. “Es probable que en este ciclo en el que las aves migratorias están yendo para arriba tenemos una relativa tranquilidad, pero hay todavía riesgos”, sostuvo. Zarza mencionó que en la última reunión entre la Comisión Nacional de Emergencia Sanitaria Animal (Sinaesa) se habló de una posibilidad de un presupuesto superior para el próximo año.
El representante del sector advirtió que con la llegada de las altas temperaturas las rutas migratorias volverían a estar muy activas y las aves buscarán zonas cálidas a partir de setiembre y octubre. “Una vez que el foco queda en la región las aves nativas se encargan de mantener en la región”, apuntó. Hasta la fecha, la influenza aviar continúa controlada, pues los cinco focos que fueron detectados en el Chaco paraguayo quedaron cerrados con un total de 366 aves sacrificadas.