El gobierno está cerca de lograr construir viviendas de madera en forma masiva, luego de una serie de cambios en la normativa que regula este tipo de construcciones que se acaba de aprobar.

El avance hace que el gobierno ponga ahora el foco en impulsar primero tres proyectos que considera serán íconos, ya que permitirán mostrar las bondades de la madera para las construcciones.

¿Cuáles son esas iniciativas? El primero es de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV), que, junto con la Intendencia de Durazno, trabaja para levantar una edificación en altura en la capital del departamento, con una inversión que ronda los US$ 3 millones. Hasta el momento no existen edificios hechos de madera en Uruguay.

El segundo proyecto en madera se emplazará en Lagomar (Canelones), donde la ANV tiene planes de construir en un predio abandonado, y para ello se abrió una licitación.

Una de las propuestas presentadas proviene de un consorcio de empresas uruguayas que aspira a levantar un complejo, ideado en gran parte en madera. La inversión para una primera etapa de ese proyecto será de US$ 30 millones, pero aún no se ha hecho público el resultado de la licitación.

El tercer proyecto estará en Montevideo. El Ministerio de Vivienda, junto a la ANV, está abocado al mejoramiento de un barrio de la Ciudad Vieja, en el que integrarán componentes de prevención. Para ello se apostará a la construcción en madera, también con la novedad de ser de altura, con una inversión de US$ 3,5 millones.

Todo esto fue adelantado a El País por el subsecretario de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Tabaré Hackenbruch quien agregó: “A partir del año que viene esos proyectos se podrán ver. No ladrillo sobre ladrillo, sino madera sobre madera”.

“Se está trabajando para que en Canelones, Durazno y Montevideo se dé inicio a la construcción de edificaciones de altura en madera de propiedad horizontal, en los próximos dos años”, reafirmó.

Normativa

Básicamente se hicieron ajustes a la normativa vigente para que estas contemplen los materiales no tradicionales, como la madera, a fin de que las habilitaciones para construir con esos elementos se vean facilitadas, lo que hasta ahora no es posible.

El grupo de trabajo que aprobó la actualización estuvo conformado por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT), el Congreso de Intendentes y la Dirección Nacional de Bomberos.

Se trata de la Normativa Nacional de Edificación, que data de 2016, y contiene el capítulo “Higiene de la Vivienda”, al que le hicieron “pequeños grandes” ajustes para adaptarla a los tiempos de hoy.

“En ese capítulo figuran las exigencias constructivas para la habitabilidad, pero aparecerían muy relacionadas a los sistemas tradicionales de construcción, como el hormigón y la mampostería, en un mundo que ha evolucionado hacia otro tipo de alternativas, como los materiales reciclados o la madera”, explicó a El País Marcia Croci, arquitecta y asesora del MVOT.

Ella y otros arquitectos delegados de diversas intendencias trabajaron para dejar la redacción “más amplia” y muchas exigencias fueron quitadas de la normativa en sí, para pasar a remitir a los instructivos técnicos de la Dirección Nacional de Bomberos.

“Lo que más nos limitaba eran las referencias a las viviendas colectivas en altura, ya que, cuando se mencionaba a las estructuras, entrepisos o muros separativos, la norma especificaba que debían construirse con materiales incombustibles. La palabra incombustible complicaba”, dijo Croci.

Es decir, las limitantes para el caso de las construcciones de madera eran las menciones vinculadas “al fuego” o al carácter de “combustible”.

“De ahora en más, todas las construcciones deberán cumplir con las exigencias de la Dirección Nacional de Bomberos, pero no se enfrentarán al corsé del texto de la normativa hasta ahora vigente”, agregó Croci.

La Dirección Nacional de Bomberos estuvo trabajando en instructivos técnicos para allanar el camino para los sistemas no tradicionales de construcción, al tiempo que controlarlos y mantenerlos dentro de parámetros seguros.

“Con esto, pensamos que va a haber un impulso muy fuerte de la construcción en madera, como en China, Alemania, Finlandia, Estados Unidos y Canadá, donde ese material ya es un sistema de construcción tradicional, contrario a lo que sucede en nuestro país”, dijo Hackenbruch, quien destacó los beneficios de la construcción de la vivienda social con sistemas no tradicionales.

El siguiente paso es que la actualización de las ordenanzas municipales logre el aval de las juntas departamentales en las 19 intendencias del país. “La actualización salió por unanimidad en el Congreso de Intendentes, por lo cual descontamos que el proceso legislativo dentro de las respectivas Juntas Departamentales va a ser rápido”, estimó Hackenbruch.

Esto habilitará la utilización de sistemas constructivos para propiedad horizontal, que hoy no están permitidos.

En materia de propiedad horizontal en madera, en Uruguay solo existen unas cooperativas levantadas en los años 80 y cerca de 200 viviendas con muros cortafuegos y wood framing o sistema ñandé, ubicadas en Rivera, Salto, Paysandú y algunas pocas en Artigas.

Sin embargo aún no existen en Uruguay experiencias en propiedad horizontal en madera en altura.

Por FABIANA CULSHAW