SE VALIDA LA TENDENCIA

Que la situación está difícil para el oeste, es un tema remanido desde que los primeros fríos fuertes de finales de mayo aparecieron. Con ellos las últimas oportunidades de lluvias que se podían concretar sobre la franja mediterránea desaparecieron. El crecimiento de la demanda de lluvias iba a manifestarse en forma lenta durante el invierno, pero a esta altura del año y luego de un otoño muy flojo, el panorama se ve muy complejo y aún resta recorrer el mes de agosto para ingresar en un período con mejores probabilidades de recoger las primeras lluvias de buen volumen.

Las últimas dos semanas de julio fueron muy húmedas pero sólo en forma reciente se observó una situación que promovió un aumento importante de la inestabilidad. El principal beneficiario de estos días de mal tiempo fue el núcleo triguero del sur, donde si bien los registros fueron variables, gran parte de la zona recibió un piso de treinta milímetros. Sobre las provincias del centro, incluso el norte bonaerense, el panorama ha sido totalmente distinto, con registros muy modestos, que sólo se sienten como mejoras en la provincia de ER.

Como hemos mostrado en otras ocasiones, podemos estimar la demanda de precipitaciones para las próximas dos semanas para saber cuál es el escenario que se plantea para la primera quincena de agosto. Esta demanda es la necesaria para lograr una recomposición importante del perfil.

Claramente aparece el sur bonaerense como el mejor posicionado, sin demandas de precipitaciones hacia el este, con requerimientos razonables para el oeste. En las provincias del centro, ER aparece mejor posicionado, pero ya sobre los departamentos del oeste de esta provincia, se siente la presión que progresa desde sus vecinas del centro y de la cual el norte bonaerense no ha logrado escapar, con un crecimiento de la demanda sobre la zona de influencia de Junín. Estos requerimientos pluviales para el núcleo triguero del centro, son muy importantes teniendo en cuenta la época del año y por cierto plantean una gran diferencia respecto de lo que sucedía para estas fechas durante la campaña pasada.

Los pronósticos de corto plazo o los que ya perfilan las lluvias para los primeros diez días de agosto, tienden a mantener insatisfecha la demanda del oeste, proyectándose menos problemático el escenario para el núcleo triguero del sur, donde las lluvias de mantenimiento bastan para sostener los perfiles con buen nivel de humedad.

Lo que vimos en esta última semana de julio, puede considerarse positivo -a pesar de que las lluvias importantes no se generalizaron en la región pampeana- dado el vasto despliegue del aire tropical. Seguramente tendremos una recuperación del ambiente invernal, con alguna irrupción de aire polar en la primera quincena de agosto, pero como se puede ver, las masas de aire tropical ya se ven favorecidas por la circulación. Esto puede tener un correlato positivo en el nivel de lluvias del mes de agosto. Es poco probable que volvamos a los niveles de persistencia de frío que tuvimos desde finales de mayo hasta principios de julio.

El inicio del mes de agosto, vuelve a mostrar el descenso de aire tropical sobre el sur del litoral y el centro de la región pampeana. No se perfilan todavía eventos pluviales destacados para el centro, pero las posibilidades crecen de mantenerse presente el aire húmedo. Esto para el oeste no implica ninguna solución significativa, pero el primer paso para el regreso temprano de las lluvias de primavera o las que anticipan la transición estacional, se tiene que observar en la recurrencia de la circulación del noreste y el arribo de las masas con más carga de humedad.