“Debido a la merma en la producción, dejarán de entrar entre US$ 2.600 a US$ 2.800 millones en divisas, y de hecho tendremos que importar soja porque ya no tenemos reservas propias, y será un año complicado económicamente, ya que se suman otros problemas como la suba del combustible, el aumento de los costos de la producción y demás”, sostuvo Héctor Cristaldo, presidente de la UGP.
Las cinco peores sequías que arrasaron con los cultivos de granos de soja en nuestro país se dieron en el 2004 con cosechas de 2.011 kilogramos por hectárea, en el 2008 con 1.445 kilogramos por hectárea, en el 2012 con 1.367 kilogramos por hectárea y este año 2022, con apenas 979 kilogramos por hectárea. Es decir, un récord a la baja en los últimos 20 años.
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Las épocas de siembra se dividieron en tempranera con 37% de superficie cultivada, media con 50% de superficie, y tardía con 13%, según datos satelitales proveídos por técnicos de la UGP y del Inbio.
A pesar de las adversidades climáticas, los agricultores volvieron a sembrar maíz y soja zafriña para compensar lo perdido y actualmente, luego de las recientes lluvias, estos cultivos se están recuperando de manera óptima.
Según estudios recientes realizados por asesores de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), para este invierno se prevén lluvias moderadas sobre gran parte del territorio nacional; es decir, se tendrán mejores condiciones para el cultivo con respecto a lo pronosticado para la temporada de otoño de este año.