Es desafío inmediato la logística de carga para exportar esta zafra

Estamos iniciando una cosecha que promete ser la mayor de los últimos 10 años, lo que muestra a las claras la resiliencia del sector arrocero y su capacidad de recuperación tras haber pasado un largo período de dificultades, aseguró Raúl Uraga. El integrante de la Gremial de Molinos Arroceros consideró que “con tan solo dos zafras de resultados favorables, se logra recomponer buena parte del área perdida. Vale recordar que en la cosecha 2021, se lograron los mayores rendimientos por hectárea jamás registrados, con precios muy favorables”.

-¿Cómo vienen trabajando desde GMA?

-Como sector netamente exportador, estamos a la merced de los vaivenes de la economía mundial, más allá de la realidad de lo que ocurre particularmente con el arroz. La pandemia trajo al sector arrocero un aumento en la demanda y una fluidez comercial que permitió operar desde marzo de 2020 hasta mediados de 2021 con niveles de actividad altos. A fines de 2021 empezamos a tener dificultades para continuar con las exportaciones de arroz debido a la falta de contenedores y un aumento en sus tarifas, que para nuestros principales mercados subió de un 500% a un 600%, condicionando la vía de salida de casi el 50% de la producción de arroz del país. La industria arrocera en su conjunto se adaptó rápidamente a esta realidad, explorando distintas alternativas para llegar a sus clientes en cargas de buques en distintas modalidades: bolsa, big bag, eslingas y graneles. Es así que en los últimos meses aumentamos considerablemente la concreción de exportaciones en bodegas, tanto part-cargo como full-cargo, lo que se prevé que se mantenga por todo el 2022. Una vez más, se reafirma la importancia de uno de nuestros pilares estratégicos, donde en un negocio mayoritariamente de cantidades, Uruguay apuesta a la calidad y se posiciona en la venta de variedades. El posicionamiento del arroz uruguayo con una calidad destacada y reconocida en el mercado internacional ayuda a que los clientes acompañen un cambio en la modalidad logística del envío de sus pedidos. Además de las variedades uruguayas, las garantías que ofrece Uruguay en materia de libre de residuos de agroquímicos están siendo elementos determinantes para la colocación de nuestro producto.

-¿Cómo evalúa aspectos como el caos logístico internacional o la guerra de Rusia y Ucrania?

-Las repercusiones del conflicto Rusia-Ucrania están teniendo efectos en nuestro negocio, generando (aunque de manera más tímida que otros rubros), un aumento de demanda y de precios por un lado, pero también un aumento de las tarifas marítimas por la suba del petróleo. También hay preocupación en lo que refiere al abastecimiento de fertilizantes y urea para la próxima campaña, con lo que la industria se está moviendo de manera anticipada para buscar alternativas que permitan asegurar el abastecimiento de dichos insumos. Si bien el posible aumento del precio de los insumos preocupa, el sistema de producción uruguayo, basado en un esquema de rotaciones con pasturas y otros cultivos, permite trabajar con menores requerimientos de insumos. Vale recordar que nuestros competidores de la región requieren aplicaciones de 20% a 30% más de fertilizante y urea para lograr los mismos niveles de producción que Uruguay, con lo cual un eventual aumento de precios en estos insumos comparativamente nos afecta menos que a los demás productores de la región, generando una ventaja competitiva.

-¿Cuáles son los principales desafíos del sector?

-El principal desafío inmediato de la industria va a estar en la logística de carga para poder concretar la exportación de una zafra de gran volumen, en un año que promete tener menor disponibilidad de contenedores, menor disponibilidad de frecuencias pasando por puerto de Montevideo y un aumento generalizado de fletes y tarifas. Con una mirada de largo plazo, el crecimiento y la competitividad son los desafíos principales. La búsqueda continua de la competitividad, por un lado en el agregado de valor de nuestros productos y por otro lado en la búsqueda permanente de eficiencia y productividad, de la mano de la incorporación de tecnología en los procesos industriales y en la mejores de los procesos logísticos.