Hasta ahora nos hemos referido al estado del trigo en lo que va de la campaña en curso. Resulta relevante en este momento realizar un análisis de las posibilidades de recuperación de las praderas de pastoreo y del futuro de la hacienda.
Si el trigo ha sido afectado en el centro y oeste de la región pampeana, más lo han sido aún las pasturas, que poseen a lo largo del año un consumo hídrico superado por los cultivos sólo en sus etapas críticas. El estado actual de las pasturas es muy malo (en algunos casos desesperante) en el oeste de Buenos Aires, La Pampa, San Luis y sudoeste de Córdoba. La mayor parte de esta área se halla en condiciones de “sequía absoluta”, es decir, sin un solo milímetro de agua útil en el suelo.
La primavera ya ha comenzado, sin traer hasta ahora el alivio esperado a tantos meses de sequía. Muchos productores han tomado durante el mes pasado medidas muy drásticas para poder superar este mal trago de la forma menos onerosa posible. La pregunta es si es cabe esperar que esta situación se revierta en el futuro próximo.
Las reservas actuales en las zonas mencionadas es tan baja que aún con lluvias normales tardaría meses en recuperarse. Si bien las lluvias de octubre y noviembre serán mucho mayores que las de los últimos meses, éstas no alcanzarán para abastecer la fuerte evapotranspiración de esta época del año, manteniendo las reservas en niveles inferiores a los deseables.
El mapa adjunto muestra las escasas posibilidades que tiene el oeste de la región pampeana de recuperar niveles de reserva adecuados para que la situación se revierta. El mismo muestra la probabilidad (estadísticamente hablando) de que la sequía se revierta en los próximos 15 días. El mapa para los próximos 30 días no difiere mucho del que se muestra aquí.
Lamentablemente ésta es la situación de muchos productores y debería ser
tomada en cuenta por las autoridades como un verdadero desastre. El impacto
económico será sin duda considerable, teniendo en cuenta que no solo la
actividad ganadera se verá fuertemente perjudicada, sino que también el trigo
en estas áreas ya ha sufrido importantes daños por stress hídrico y se vuelve
más que dudosa la posibilidad de comenzar con la siembra de la gruesa en
condiciones adecuadas.
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