De manera general, el control de los patógenos involucra medidas que aumentan el costo de producción y, consecuentemente, reducen el lucro de la actividad agrícola. Esta amenaza a la sustentabilidad económica ha llevado a que los productores apliquen el manejo integrado de enfermedades (MIE). En el control integrado se emplean todas las tácticas disponibles teniendo siempre presente el retorno económico. En el manejo integrado de enfermedades, además de estos aspectos, se toma en consideración la sustentabilidad ecológica, tendiendo como principio a la racionalización del uso de agroquímicos.

En el MIE las principales estrategias de control se basan en el uso de cultivares resistentes, en la aplicación de fungicidas basados en el umbral de daño económico (UDE), en el uso de agentes de control biológico y en el control por prácticas culturales. De esta manera, se puede visualizar por lo expuesto, que la sustentabilidad de la actividad agrícola, será mas fácilmente obtenida a través del MIE. Muchos fitopatólogos han señalado que la medida preferencial para el control de enfermedades es el desarrollo de variedades resistentes. Para los patosistemas que involucran agentes causales biotróficos como por ejemplo los oidios y las royas en los cereales de invierno, la obtención de variedades resistentes ha sido lograda con éxito y más fácilmente. Sin embargo, debido a la variabilidad genética de estos fitopatógenos, la durabilidad de la resistencia ha sido corta. Por otro lado, al analizar los patosistemas con agentes causantes necrotróficos que causan pudriciones de raíz y mancha foliares, se observa claramente que la obtención de variedades resistentes ha sido difícil y en muy pocos casos se ha logrado éxito. Por estas razones el control de las enfermedades no puede estar basado exclusivamente en el uso de la resistencia genética.

Respecto al control químico, el uso de fungicidas puede resultar necesario en muchos casos, para asegurar la productividad de un cultivo afectado. Sin embargo estos agroquímicos pueden generar riesgos a la sustentabilidad ecológica y económica y es por eso que su empleo debe ser racionalizado de modo que sean utilizados sólo cuando hubiera necesidad y garantía de retorno económico El control cultural de enfermedades consiste básicamente en el manejo de las condiciones de pre-siembra y de las etapas de desarrollo del hospedante en detrimento del patógeno, priorizando la prevención o la interrupción de la epidemia por otros medios que no sean la resistencia genética o el uso de pesticidas. El principal objetivo del control cultural es reducir el contacto entre el hospedante susceptible y el inóculo viable, de manera de reducir la tasa de infección y el consecuente progreso de la enfermedad (Rotem & Palti, 1980). Resumiendo la mejor opción económica y sustentable es el MIE. Las principales estrategias que conforman este sistema de MI figuran las siguientes resistencia genética, sanidad de semilla, rotación de cultivos, control biológico, control químico, manejo de la fertilización, materia orgánica y ph de suelo, preparación del suelo, densidad de siembra, modelos de predicción y época de siembra. En la Tabla 1 se muestran las combinaciones preferenciales para el manejo de las enfermedades del trigo y cebada cervecera.

Tabla 1 Preferencia en métodos de control de enfermedades de trigo y cebada (Modificado de: Reis y Kohli, 1994.)

Sistema de información sanitaria y capacitación de monitoreadores

En la última campaña los productores y asesores contaron con un nuevo aporte para establecer decisiones de manejo sanitario en el cultivo de trigo. Organismos oficiales (INTA y Facultad de Agronomía de la UBA), organismos no gubernamentales del sector agropecuario (AACREA y AAPRESID) y empresas privadas proveedoras de insumos (BASF, BAYER y SYNGENTA) formalizaron un convenio de actividades para informar sobre las aspectos sanitarios del cultivo de trigo en la región pampeana. Este Sistema de Monitoreo Regional de Enfermedades de Trigo liderado por el Ing. Agr. M Sc Juan Annone, junto con3 los cursos dictados conjuntamente por la Facultad de Agronomía UBA, INTA Pergamino y Senasa para la formación de monitoreadores en enfermedades del trigo y cebada , constituyeron valiosas herramientas que dieron orientación y referencias para el control racional de enfermedades con fungicidas.

Panorama sanitario de los cultivos de trigo y cebada. Campaña 2002-2003

Durante la campaña 2002-2003, los cultivos de trigo han mostrado la presencia de la roya de la hoja (Puccinia recondita f. sp. tritici ) , mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis ), septoriosis, (Septoria tritici) mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana) y la fusariosis de la espiga (Fusarium graminearum ), mientras que para el cultivo de cebada la escaldadura (Rhynchosporium secalis) , mancha en red (Drechslera teres) mancha borrosa y el salpicado necrótico (Ramularia collo-cygni) fueron las predominantes. Asimismo, y en ambos cultivos, la presencia de síntomas causadas por bacterias (Xanthomonas axonopodis pv translucens y Pseudomonas syringae pv syringae) fueron destacables, especialmente hacia el final del ciclo en las hojas superiores. La primera de ellas, cuya etiología fue confirmada ( Romero y Carmona en prensa) , causó estrías necróticas en las hojas superiores , mientras que probablemente, P. syringae colonizó necrotróficamente las hojas bandera actuando como patógena generando lesiones grises a blanquecinas luego de la ocurrencia de tiempo fresco y ventoso. Esta última bacteria de ocurrencia común en el suelo, agua o tejidos foliares del tigo y cebada requiere aún de mayor dedicación para confirmar su comportamiento patógeno en cereales y para poder establecer medidas de manejo.

La roya de la hoja del trigo ocurrió en todas las regiones cerealeras generando en algunos cultivares una incremento de su susceptibilidad y en otros, la ruptura de sus mecanismos de defensa. Aunque es considerada una práctica de manejo exitosa, el control de la roya de la hoja a través de la resistencia genética, ejerce un efecto a corto plazo, de aproximadamente 2 a 3 años, debido a la alta variabilidad del patógeno (Kolhi y Reis, 1994). Por esta razón, se ha observado que muchos cultivares han aumentado su susceptibilidad año tras año.

Las manchas foliares fueron más importantes bajo condiciones de SD y monocultivo. La mancha amarilla y la septoriosis (ésta última con mayor ocurrencia en las regiones del sur) han dominado el espectro de las manchas foliares, sin embargo es de destacar un incremento cada vez mayor de la mancha borrosa causada por Bipolaris sorokiniana que deberá tenerse en cuenta para futuras acciones.

La fusariosis de la espiga estuvo presente en casi todas las regiones pero con valores bajos de severidad. Sin embargo hacia el sur de la región (Balcarce, Necochea, etc ) el ataque fue mayor disminuyendo las buenas expectativas de rendimiento. Hacia el norte (Santa Fé, Córdoba, etc ) la magnitud de su ataque fue menor que la ocurrida en el 2001.

En cebada cervecera las manchas foliares siempre dominaron el escenario sanitario. Hacia el sur al escaldadura se mostró con niveles medios de ataque especialmente sobre cultivares susceptibles y en siembras tempranas. En el resto de la región la mancha en red y borrosa acrecentaron su importancia, especialmente ésta última. Finalmente pero sin los daños que se suponían, el salpicado necrótico apareció hacia el final del ciclo del cultivo de cebada.4

Manejo Integrado de la mancha amarilla del trigo (Drechslera tritici-repentis)

En Argentina y en todo el Cono Sur, se ha registrado en los últimos años, un aumento de la incidencia y severidad de la mancha amarilla del trigo principalmente sobre lotes bajo monocultivo y siembra directa, constituyendo actualmente una de las enfermedades foliares más difundidas (Annone y Carmona, 2000). Esta enfermedad es causada por un organismo necrotrófico ( mata las células y extrae posteriormente los nutrientes ) asegurando su supervivencia en los rastrojos y semillas. Por eso las medidas preferenciales de control deben específicamente dirigirse al tratamiento eficiente de semillas , a la rotación de cultivos acompañadas con la elección de genotipos de mejor comportamiento. En los casos en que el nivel de resistencia genética no fuera suficiente para evitar los daños y pérdidas económicas causada por esta enfermedad o bien el tratamiento de semillas y las demás prácticas culturales no reduzcan o eliminen el inóculo de D. tritici repentis , el control químico, vía pulverización en los órganos aéreos es una medida de control emergencial y rápida, que debe realizarse de acuerdo con los criterios de los umbrales de daño económico.

Manejo Integrado de la roya de la hoja del trigo (Puccinia recondita f sp tritici)

Las royas son un grupo de patógenos que están presentes en todas las regiones donde se cultiva el trigo. Estos patógenos dado su forma de nutrición presentan una estrecha relación con la genética de la planta, habiendo por lo tanto marcadas diferencias de comportamientos entre los cultivares. La roya anaranjada o de la hoja es la más común de todas y puede comenzar su infección desde la aparición de las primeras hojas. La temperatura óptima es de 16 a 18 ºC, con 10 horas de mojado. Es la roya que virtualmente se presenta en todas las regiones trigueras. La diseminación por el viento es muy eficiente. El patrón de distribución en el lote es generalizada y uniforme. Debido a sus características epidemiológicas, las rotaciones o el manejo de los rastrojos no son medidas adecuadas. Las dos medidas preferenciales son el uso de cultivares resistentes- (es la medida más efectiva, aunque la resistencia de ciertos cultivares puede “quebrarse”) y la eliminación de plantas guachas (es importante porque reduce el inóculo en un lote, pero por sí sola no es suficiente). Finalmente la aplicación de fungicidas foliares constituye una medida complementaria y necesaria cuando se alcanza el UDE, en cultivares susceptibles.

Estrategias para el manejo de fungicidas: su relación con la generación del rendimiento

Los productores y asesores han definitivamente adoptado la necesidad del control químico. En el cultivo de trigo esta estrategia es un hecho establecido mientras que en el cultivo de cebada recién comienza a desarrollarse con un excelente y promisorio futuro. De manera general, varias de las aplicaciones fueron realizadas en el momento justo lo que significó un considerable aumento en los rendimientos. Sin embargo todavía se observan muchas aplicaciones realizadas tardíamente. Es conveniente recordar que el uso de fungicidas debe realizarse en el momento en que el cultivo pueda beneficiarse por el aumento del área fotosínteticamente activa debido al control de la enfermedad. Un fungicida no aumenta el rinde ni es una panacea por si mismo, sino que, sólo permite expresar el potencial de rendimiento del genotipo, eliminando el factor enfermedad. En muchos de los cultivos de granos se han determinado períodos fenológicos y fisiológicos denominado "críticos " por la importancia que tienen los eventos que ocurren dentro de los mismos y de sus interacciones con el ambiente, en la generación del rendimiento agronómico

El período crítico (PC) en el cultivo de trigo comprende desde 20 a 30 días antes del 50% de floración y 10 días posteriores al 50% de floración (Fischer, 1985, Abbate et al, 1997) Es justamente en este período donde el cultivo debe llegar con la mayor área foliar sana posible para que la absorción de la radiación sea óptima y pueda completarse la formación de las flores y el cuaje de los granos determinándose el número final de granos por espiga. El rendimiento del cultivo puede explicarse numéricamente por el número de granos por m2 (NG), y el peso de los granos (PG), El primer componente es el que mejor explicaría la variabilidad de los rendimientos.

En este período un sombreado, stress o disminución del área foliar sana (menor absorción de radiación) afectará significativamente número de granos por m2 principal componente numérico del rendimiento además del peso de los granos . En este sentido los umbrales determinados hace algunos años ( Carmona, et al 1998) , están orientados para lograr preservar este período critico del trigo del stress generado por enfermedades. Por lo tanto se aconseja no retrasar la aplicación, debiendo realizar un oportuno monitoreo desde encañazón y siguiendo orientativamente los umbrales de decisión. Finalmente es muy importante destacar la contínua y necesaria capacitación en el monitoreo y toma de decisión para el control químico que deberán seguir los asesores y productores para resolver los viejos y nuevos problemas sanitarios.

Sistema de decisión para la aplicación racional y económica de fungicidas en trigo

Con el objetivo de auxiliar la toma de decisión de la aplicación de fungicidas se elaboró un sistema que cuantifica la contribución relativa de algunos de los factores de producción existentes o aplicados en el cultivo de trigo de modo de poder estimar el potencial productivo teniendo siempre presente como preocupación principal, que el uso de tratamiento químico debe asegurar el retorno económico al productor. El sistema pondera algunos de los factores que contribuyen a la generación de los rendimientos de granos de trigo en una graduación (aporte relativo) de los mismos para cada situación, zona y lote particular de producción. Para ello, se confeccionaron cuatro tablas de puntuación para las principales localidades y zonas de la Región Pampeana. El sistema de puntuación propuesto , se utilizó como una herramienta auxiliar en la toma de decisión para el uso de fungicidas en trigo durante 2001. El sistema se encuentra actualmente informatizado y disponible libremente en una publicación y en internet mediante un convenio entre la Facultad de Agronomía UBA y la empresa Syngenta Agro. El usuario luego de cuantificar su lote, obtiene una calificación sobre si ese campo en cuestión, generará un potencial productivo bajo, medio o alto. Posteriormente y basándose en los nuevos criterios de los Umbrales de Daño recientemente desarrollados por los mismos autores, el sistema le indica la conveniencia o no de la aplicación, y el momento de realizarla. Asimismo es posible estimar los daños y pérdidas en función del nivel de enfermedad registrado para cada caso particular. El número de usuarios registrados para la campaña triguera 2001- 2002 fue de 557. El mayor % de evaluaciones (50 %) correspondió a la región 1 (Norte de Bs As y Sur de Sta Fé) y para la roya de la hoja. Para la campaña 2002 -2003 el número de usuarios se incrementó ampliando la zona de consultas. Se espera que el sistema continúe como un soporte técnico auxiliar para la toma de decisión de la aplicación química en trigo, y pueda en un futuro cercano, abarcar más localidades y enfermedades.

Por Ing. Agr. M Sc Carmona, Marcelo

Bibliografía

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