La Agricultura venezolana atraviesa la etapa más critica de la historia
republicana del país. Las erradas acciones del gobierno agrícola, la ausencia de
políticas orientadas al fortalecimiento de la producción nacional y la
desacertada conducción económica de la nación nos han llevado a doce años de
recesión continua que ubican la producción actual de los principales rubros
agrícolas a niveles equivalentes a cinco décadas atrás. No se vislumbra en el
corto plazo un cambio de esta tendencia.
Una de las mayores fortalezas del Sector Agrícola la constituía la producción
de fertilizantes de la Petroquímica nacional, esta industria, al igual que la
petrolera, se vino a menos. Ya para 2019 dejó de producir las mezclas de
fertilizantes demandadas por los agricultores. Agropatria, empresa pública
resultante de la expoliación de la eficiente Agroisleña, hoy no tiene nada que
ofrecer a los agricultores venezolanos en materia de agroinsumos.
El sistema financiero colapsó, el crédito agrícola prácticamente desapareció,
continúan las invasiones y la inseguridad jurídica, crece la inseguridad
personal para los agricultores y las fallas en los servicios, principalmente el
combustible y la electricidad conspiran contra los productores del campo.
El desabastecimiento de gasoil que hoy nos afecta, amenaza con colapsar el
sector agropecuario. Cosechas perdidas, tierra no preparada, reducción de
superficie sembrada, cultivada y cosechada, récords negativos en la mayoría de
los rubros es la realidad que hoy vivimos.
La Venezuela Rural depende de la actividad agropecuaria, en 17 estados del
país, la primera actividad económica es la agricultura y la ganadería.
Absolutamente todos sus habitantes están vinculados a los procesos productivos
del campo, las consecuencias recesivas son allí más profundas y complejas que en
el sector urbano.
Ante esta situación, las Asociaciones miembros de FEDEAGRO, decidimos dar un
paso adelante para intentar sortear tantas dificultades y frenar la caída de la
producción nacional, recurrimos a nuestros proveedores, a entes financieros
nacionales e internacionales para traer al país parte de los insumos necesarios
y poder abordar la siembra de los principales rubros.
Apostando a la construcción de la Venezuela Agroalimentaria del futuro, en la
Asamblea que nos reunió presentamos seis propuestas de políticas públicas para
el Sistema Agroalimentario Venezolano que pudieran significar el apalancamiento
necesario para iniciar el despegue y la recuperación de los sectores que lo
integran.
Para ello es necesario reconducir el Sistema Agroalimentario, la Economía y
la Sociedad venezolana y restituir a la agricultura el rol primordial, que en el
desarrollo armónico del país debió mantener aún después del despegue petrolero
en los años veinte.
Exhortamos a la dirigencia nacional a reflexionar sobre la imperiosa y urgente necesidad de fortalecer nuestra agricultura, no solo por su importante papel en la producción de alimentos, sino por su rol primordial en la ordenación del espacio, sus encadenamientos con otras actividades económicas; la generación de empleo y el valor agregado regional que representa; también por la sustentabilidad del ambiente, el paisaje y la vitalidad que su actividad involucra, en fin por su contribución al desarrollo y al progreso del país.