La sesión, moderada por el presidente de la FPAA, Lance Jungmeyer, también incluyó a Kenneth Smith, ex negociador principal del TLCAN para México y actual socio de AGON, y Britton Mullen, presidente de Border Trade Alliance y director de Clarke Consulting.
Con el Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá que entró en vigencia en julio de 2020 y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en vigor desde hace más de dos décadas antes de esa fecha, Smith dijo que los últimos 25 años han sido una historia de éxito para el comercio agrícola entre los dos países.
Al día de hoy, hay más de $50 mil millones de dólares en comercio en el sector agrícola entre México y Estados Unidos, esa cifra era de solo $8 mil millones de dólares cuando el TLCAN comenzó hace más de 25 años.
México está exportando casi $40 mil millones de dólares en productos agrícolas a los Estados Unidos cada año, y aproximadamente la mitad de ellos son frutas y verduras. Smith agregó que Estados Unidos es un gran exportador de muchos productos agrícolas a México, incluidos maíz, carne, semillas oleaginosas y más.
Durante las conversaciones del T-MEC, los negociadores comerciales de Estados Unidos intentaban reducir el déficit comercial con México, pero Canadá y México rechazaron disposiciones que restringieran el acceso a algunos productos mexicanos mediante disposiciones de estacionalidad o desencadenantes de déficit.
“Todo esto fue rechazado por México y Canadá, al final de una negociación muy larga, de casi 18 meses”, al final pudimos obtener resultados positivos en agricultura y se mantuvo el libre comercio en todos los productos entre México y EE. UU., señaló Smith.
Además, el USMCA trajo acuerdos más fuertes en medidas sanitarias y fitosanitarias para aumentar la transparencia, facilitar el comercio y garantizar la seguridad animal y vegetal. Las disposiciones que abordan la biotecnología también se incorporaron al USMCA, sostuvo el ex negociador.
Había disposiciones sólidas sobre medidas comerciales correctivas que se preservaron del TLCAN y se reforzaron. El T-MEC debería ser una gran oportunidad para promover el comercio agrícola entre Estados Unidos y México, pero Smith señaló que ha habido factores irritantes para el comercio agrícola en los últimos dos años en ambos lados de la frontera.
La nueva administración en México ha adoptado posiciones ideológicas contra la biotecnología agrícola, lo que retrasa las autorizaciones de nuevos productos biotecnológicos.
Eso afecta a productos básicos estadounidenses clave, como la soja, el maíz y las semillas de algodón transgénico.
México podría estar “disparándose en el pie” con las políticas contra la biotecnología, dijo Smith, y añadió que las semillas de algodón transgénico han permitido a los productores mexicanos duplicar sus rendimientos y reducir el uso de pesticidas en un 50%.
“Al bloquear (las variedades transgénicas) por razones ideológicas, esencialmente estamos perjudicando a nuestros agricultores en México porque (los productores) no pueden utilizar este insumo esencial”, apuntó.
“Cuando establece este tipo de prohibiciones, no solo se está violando el T-MEC porque no está siendo transparente o claro en el sentido de por qué está estableciendo ciertas regulaciones que crean barreras comerciales, sino que también está dañando su propia agricultura”, recordó.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ya incluyó las restricciones de México en su informe sobre barreras comerciales, confirmó Smith.
Esos problemas, junto con la prohibición mexicana de la importación de glifosato a México y la posibilidad de prohibir el maíz transgénico estadounidense, representan nubes oscuras en la relación comercial entre Estados Unidos y México, subrayó.
También persisten problemas preocupantes del lado estadounidense, dijo, incluidos los fuertes esfuerzos proteccionistas en forma de investigaciones de estacionalidad para restringir las frutas y verduras mexicanas y la larga espera de la aprobación del USDA para abrir todo el territorio mexicano para las exportaciones de aguacates a los Estados Unidos.
Si bien la Comisión de Comercio Internacional (ITC por sus siglas en inglés) no encontró daños a los productores estadounidenses por las importaciones de arándanos, calabaza, pepinos y fresas también podrían estar bajo el microscopio de la ITC, aclaró.
Teniendo en cuenta las tensiones comerciales, Kenneth Smith manifestó que México debe tener cuidado con las acciones que alentarían el proteccionismo en los Estados Unidos por parte de los productores de productos frescos en Florida, Georgia y otros estados.
A pesar de las posibles disputas en ambos lados de la frontera, Smith confió que el panorama “no es todo pesimismo”. “Hay un camino a seguir”, agregó.
El comercio agrícola bilateral entre Estados Unidos y México ha aumentado durante el último año y medio, a pesar de la crisis del COVID-19.
“La crisis de COVID mostró que el comercio agrícola y el libre flujo de alimentos es esencial”, señaló.
“La mejor manera de desactivar lo que podría ser una guerra comercial potencial muy dañina entre Estados Unidos y México es que estos grupos de trabajo fitosanitarios (USMCA) se reúnan para comenzar el trabajo técnico para analizar cada tema individualmente”, dijo.
Los tomadores de decisiones de ambos países deben dejar de lado las consideraciones regionales y político-ideológicas que podrían dañar el comercio agrícola, enfatizó.
Por su parte, Britton Mullen, presidente de Border Trade Alliance y director de Clarke Consulting señaló que se necesita una relación comercial sólida entre Estados Unidos y México para construir economías fuertes después de la crisis del COVID-19, “pero no será fácil”.
“Desde la administración Trump hasta la de Biden, no ha habido nada simple en esto”, sostuvo.
Un desafío principal es la cuestión de las medidas comerciales correctivas estacionales y la importancia política de Georgia y Florida en las elecciones presidenciales aumenta las apuestas en ese tema, confirmó.
La Alianza de Comercio Fronterizo, junto con la FPAA, ha estado trabajando para convencer a los miembros del Congreso porqué la estacionalidad no debe avanzar.
Cualquier medida proteccionista de Estados Unidos probablemente se cumpliría con medidas para frenar las exportaciones agrícolas estadounidenses a México, expresó.
El paquete de infraestructura, que será considerado por el Congreso durante las próximas semanas, será importante para evaluar en relación con los problemas comerciales, indicó.
“Estamos abogando por dirigir nuevos dólares a la infraestructura portuaria fronteriza y (fondos para modernizar nuestros puertos, caminos y carreteras circundantes para aumentar la competitividad de las regiones que luchan por la recesión económica inducida por la pandemia”, informó Mullen.
El estado actual de los migrantes en la frontera sur de los Estados Unidos “lo complica todo”, dijo, y recalcó la gran cantidad de muertes que han ocurrido cuando la gente ha intentado cruzar la frontera en los últimos meses.
En la sesión de preguntas y respuestas, Smith manifestó que la búsqueda para expandir el acceso de exportación de papa de Estados Unidos a México podría resolverse en unos pocos meses.
Un acuerdo firmado en 2003 entre México y Estados unidos, pedía la apertura gradual del acceso para las papas frescas estadunidenses más allá de la región fronteriza de 26 millas. Se suponía que eso iba a suceder en 2006, pero nunca sucedió.
“Ha habido un esfuerzo, y de hecho, un fallo en México para abrir el acceso de las papas frescas estadounidenses a todo el territorio mexicano”, apuntó.
Eso no ha sucedido, pero Smith dijo que escuchó que el tribunal finalmente podría abordar el tema en los próximos meses.
“Es un tema espinoso. Creo que hay luz al final del túnel”, comentó optimista.
Resolver ese problema de manera favorable para el acceso a la papa estadunidense, podría ser útil para la búsqueda de México de expandir el acceso de aguacate a Estados Unidos desde todas sus regiones de cultivo.
“La realidad es que existen importantes presiones políticas en torno a las papas y los aguacates”, añadió Smith.