El precio del maíz argentino viene mostrando desde hace ya un tiempo un comportamiento fluctuante, tanto en el mercado interno como en el externo. Las subas y bajas de cotizaciones son fuertes.

Estas fluctuaciones golpean en el ánimo del productor. Es que así, resulta difícil hacer un cálculo de rentabilidad para decidir la siembra de un cultivo que puede llegar a ser sumamente beneficioso a juzgar por el cuadro de oferta y demanda mundial.

En toda la década pasada y en lo que va de la actual, la relación stock final /consumo en el mundo nunca fue tan baja como la estimada para la campaña 2003/04.

Por toda la cuestión ligada a la política anti-evasión de la AFIP y del gobierno en general, los exportadores se niegan a cerrar negocios forward (futuros).

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La falta de esta clase de operativa en el comercio tradicional de granos impide al productor, que está comenzando a sembrar el grano, estimar los márgenes de ganancia. Es que al desconocer por completo los precios a los que puede vender anticipadamente su mercadería futura, no puede tomar una decisión correcta y, en consecuencia, se ve tentado a abstenerse y así sembrar más soja de la que él quisiera.

La cuestión es que mientras los exportadores no estén dispuestos a operar en futuros en el mercado agrícola, el pato de la boda va a ser la superficie a sembrar de maíz, un cultivo que exigen un alto grado de inversión.

La siembra del grano avanza. En el cinturón maicero las condiciones son buenas.

Sin embargo, los volúmenes negociados sobre la nueva cosecha permanecen escasos.

Los compromisos de exportación de maíz son mayores a los negociados en cada una de las tres campañas anteriores a la misma fecha. En el 2001/02 las ventas externas sumaban 7, 20 millones. En el 2000/01 llegaban a 8, 70 millones. Y en el 1999/00 alcanzaban a 8, 20 millones de toneladas.

Los mercados compradores se han ampliado merced a la competitividad de precios mostrada por la oferta de maíz argentino y al aumento de la producción local de los últimos años.

La lástima es, entonces, que por falta de reglas claras, la operatoria granaria impida tomar una buena decisión de siembra, sobre todo ahora que la conciencia, en el productor agrícola, sobre la necesidad de rotar es muy elevada.