Hace tres meses, en el inicio del año agrícola, los pronósticos para la soja 2021 eran reservados porque se pasaba por una extendida sequía. Sin embargo, tras los retrasos de cerca de un mes en la siembra, los cultivos se beneficiaron con las lluvias registradas durante noviembre y diciembre y las perspectivas cambiaron hacia una cosecha normal, con unas 9 millones de toneladas esperadas, según se informó ayer en rueda de prensa en la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Pero, el reconocido y experimentado especialista agrícola de nuestro país, ingeniero agrónomo Luis Cubilla, advirtió que no se debe cantar victoria ante el buen desarrollo y la sanidad que está teniendo la mayor parte de los cultivos de soja. Incluso, con el buen perfil de humedad que tiene el suelo se debe esperar qué comportamiento tendrá el clima durante enero y febrero, ya que una posible falta de lluvias traería sorpresas desagradables, dijo.
Informó que los cultivos tempraneros de soja tienen una proyección de cosecha de entre 500 y 1.800 kilogramos por hectárea. Y si las variedades medias y tardías poseen buenos rendimientos, el volumen de cosecha total alcanzaría, a lo sumo, unas 9 millones de toneladas (sobre unas 3,6 millones de hectáreas), volumen considerado normal, contra las 10,7 millones de toneladas de la cosecha 2020, que fue una producción récord.
Récord de exportaciones
Durante la conferencia, el presidente de Capeco, ingeniero César Jure, destacó que las exportaciones de soja en grano este año han alcanzado nivel récord, similar al 2017, con cerca de 6,3 millones de toneladas. “(Con) la exportación de soja, junto con los derivados industriales de aceite y harinas de soja, además del maíz y el trigo, se logró contener la caída del PIB de Paraguay a -1%, la más baja de Sudamérica, y como lo expresaron varios economistas y el informe de evaluación de BCP, destacando que el sector agrícola salvó el año”, añadió Jure.
Comentó que durante la fase cero decretada por el Gobierno, los mayores controles en frontera y los nuevos procedimientos sanitarios han llevado a demoras en los cruces de camiones a Brasil, donde gracias a la eficiente gestión de las autoridades nacionales y la predisposición de las brasileñas, se ha logrado agilizar la logística terrestre.
A su vez, la bajante del río Paraná comprometió la logística pluvial, pero que gracias a la excelente coordinación de la Cancillería Nacional (Relaciones Exteriores) con las binacionales, EBY e Itaipú, se posibilitó la apertura de ventanas de agua que facilitaron la salida no solo de los granos, sino también de cargas generales y, principalmente, la importación de combustibles, lo que evitó que esta situación afectara aún más la economía nacional.
“Reconocemos la gestión del gobierno para continuar con la actividad logística y lograr el éxito en el comercio exterior”, enfatizó.
El gremio Capeco está preocupado por la presión que mantienen ciertas organizaciones para ratificar el Acuerdo de Escazú, señaló ayer su titular, César Jure.
Advirtió que traerá consecuencias negativas no solo para el sector productivo, sino también para las construcciones, el desarrollo de ciudades y la industria.
Añadió que dejará al país sujeto a decisiones foráneas, sin oportunidad de poner reparos, perdiendo soberanía nacional e incluso estar sujetos a sanciones económicas, cuando ya contamos con herramientas legales para asegurar el acceso a la información y participación público-privada.