El disertante, el Ing. Agr. fitopatólogo Wilfrido Morel explicó ante la presencia constante de la fuente de inóculo de enfermedades, cuando las condiciones climáticas son favorables hace que las mismas se diseminen e infecten a la planta. Resaltó que para cortar el ciclo de las fuentes de inóculo es importante realizar la rotación de cultivos. Eso consiste en establecer renglones de otras especies, que no sean hospedantes para permitir que ese rastrojo se descomponga y forme parte de la materia orgánica del suelo. De este modo, el organismo patógeno no tendrá forma de sobrevivir.

Insistió en no bajar la guardia, porque los patógenos causantes de enfermedades están presentes, como ser la roya y el complejo de males de final de ciclo. “No solo la roya es el riesgo, están las otras enfermedades causadas por hongos que tienen su importancia, que pueden causar pérdidas de entre 300 y 500 kilogramos por hectárea en la soja”, dijo.

Propuso realizar las primeras aplicaciones con los productos más indicados que se tienen en el mercado. También recomendó hacer siempre las aplicaciones preventivas de fitosanitarios, antes del cierre de las hileras, en una soja desarrollada normalmente.

“Con esta práctica se cubren a las hojas del estrato inferior donde se van a instalar las enfermedades que están presentes en el rastrojo”, dijo. Indicó que las aplicaciones secuenciales de fungicidas deben realizarse cada 14 días para mantener el cultivo bien protegido. “Es sumamente importante manejar bien la primera y la segunda aplicación de fungicidas y no entrar tarde para la aplicación inicial, porque en la medida que se retrasa la aplicación de fungicida, la diferencia va en contra del buen manejo de las enfermedades foliares”, dijo.