No hay duda de que la manzana es la reina entre las frutas templadas, siendo
dentro de estas la más cultivada y consumida. Logró mantenerse en ese lugar en
un mundo cambiante gracias a su dinamismo. En pocas frutas se ha trabajado tanto
para lograr tal diversidad y calidad, con diferenciación entre gustos, firmezas,
colores y características especiales. Esto llevó a una feroz competencia entre
el sinnúmero de variedades por un espacio en el mercado. También hay muchísimos
productores. Se la cultiva en prácticamente todos los países templados,
destacándose más de una docena de grandes productores. Estos desarrollaron
diferentes estrategias para mantenerse competitivos en este negocio.
La manzana también resultó ser una fruta exitosa en la pandemia. El público
se volcó hacia ella, sin importarle los mayores precios a los cuales se la
ofreció. Esto se debe a su imagen saludable, factor revalorizado en la pandemia.
A esto se sumaron otras ventajas; la tradición de comer manzanas, su amplio uso,
gran aceptación por todos los integrantes de la familia, posibilidad de comprar
mayores cantidades y almacenarlas.
La pandemia también afectó al desarrollo de la campaña del hemisferio sur. La
misma prácticamente debutó junto con su aparición en China. El comercio con Asia
se vio muy complicado por problemas logísticos, restricción de compras y cambios
en las exportaciones chinas de manzanas. A este continente se pensaba enviar
mayores volúmenes, pero la campaña se complicó, normalizándose la situación
recién con el avance de la campaña. También Europa no resultó inicialmente
fácil. Aunque los stocks globales eran menores, disponía de grandes volúmenes de
Gala local, lo que frenó la importación de las australes. Gracias a las activas
ventas producto de la pandemia, se pudo ubicar finalmente mayores volúmenes a
los esperados y los precios logrados fueron satisfactorios. Norteamérica
disponía de stocks locales récord. A pesar de que las ventas fueron activas y
superiores a otros años, no se logró liquidar el stock, por lo cual las
importaciones australes se mantuvieron limitadas durante toda la campaña. Por
otro lado, Latinoamérica mostró un gran interés en manzanas, seguramente
asociado también a la pandemia, lo cual benefició a Argentina y Chile.
Chile
Es el primer exportador austral, objetivo que se propuso hace unos 20 años y
que logró gracias al esfuerzo conjunto entre el sector privado y público. Pero
en los últimos años el mundo de la manzana chileno se enfrenta a crecientes
dificultades, lo cual se refleja en la caída de las exportaciones de los últimos
años. Muchas plantaciones son viejas, con bajos rendimientos, variedades que ya
no son apreciadas por lo consumidores y tecnología anticuada, a lo que se suma
las inclemencias climáticas, como la seca de los últimos años y competidores
fuertes, como es Nueva Zelanda.
Este año dos de los grandes destinos de exportación, Norteamérica y Asia restringieron sus compras, hecho que no pudo ser compensado por los mayores envíos a Europa y Rusia. Entre las variedades, Gala sigue muy firme participando de la mitad de las exportaciones. Las patentadas, como Pink Lady o Jazz continúan ganando terreno, aportando actualmente el 20% a los envíos de ultramar. Los envíos de verdes se mantienen estables, mientras que las rojas tradicionales se destinan a Latinoamérica.
Nueva Zelanda
No hay duda de que la estrategia asumida por Nueva Zelanda en las últimas
décadas resultó más que exitosa. Demostró que no hay que ser el más económico,
ni el más cercano a los mercados. Para ser exitoso hay que ofrecer la mejor
calidad tanto interna, como externa, ser consistente, ser innovador y no
escatimar en publicidad, promoción y marcas. En la revolución varietal siempre
estuvo un paso delante de sus competidores.
Fue el primero en iniciarse en las bicoloreadas, luego pasó a las patentadas y ahora ya está en la segunda generación de estas. Ayudó la buena colaboración entre los organismos públicos y privados y la cooperación de los diferentes integrantes de la cadena. En la última década las exportaciones crecieron año tras año, pasando de menos de 300.000 a más de 400.000 toneladas. Incluso en la actual campaña, en la cual los otros países australes redujeron sus envíos, logró un nuevo récord exportador. Tradicionalmente las variedades más exportadas eran las bicoloreadas, aportando 2/3, mientras que las patentadas, participaban con 1/3. Actualmente esta relación es casi inversa. Dentro de las bicoloreadas sigue siendo exitosa con la Gala, mientras cayó marcadamente la importancia de Braeburn y Cox. Dentro de las patentadas se destaca el grupo de las Pacific, Pink Lady, Jazz, Envy y están probando con Koru, Dazzle y Rockit.
También se dio un fuerte cambio en los destinos. Logró reducir su dependencia con Europa, continente al que originalmente enviaba más de la mitad de sus manzanas. Actualmente solo va un tercio. Surgió como gran mercado Asia, que actualmente es el primer destino, recibiendo casi la mitad de las exportaciones neozelandesas. Importantes compradores son China, Vietnam, Taiwan, India y Tailandia. Algo también envía al Medio Oriente, Rusia y Norteamérica.
Sudáfrica
Sudáfrica es junto con Chile, el gran exportador del hemisferio sur,
ofreciendo prácticamente toda la paleta de fruta templada. En caso de las
manzanas mantiene hace muchos años una exportación de alrededor de 400.000
toneladas. Es el principal productor y exportador de dos variedades clásicas:
Golden y Granny. A pesar de tratar de reducir la dependencia de las mismas,
siguen siendo las principales variedades.
A estas se sumaron en la última década Gala y Pink Lady. Las primeras 4 variedades aportan el 75% de las exportaciones sudafricanas. Tradicionalmente enviaba casi toda la fruta a Europa, en especial a Inglaterra. Con el mercado inglés le unía una fuerte tradición cultural y comercial. Las grandes cadenas de supermercados ingleses se abastecían principalmente de Sudáfrica. Realizó esfuerzos para diversificar sus exportaciones, aunque todavía envía un importante volumen a Europa.
Surgieron dos destinos que están adquiriendo creciente importancia. Uno son
los otros países africanos, que tienen la ventaja de comprar durante todo el año
y adquirir las variedades clásicas, en especial la Golden. El otro mercado con
muchas oportunidades es Asia. En especial el Medio Oriente es cada vez un
destino más interesante para la fruta sudafricana. Su relativa cercanía les da
ventaja frente a los otros competidores australes, por lo cual domina en esta
región.
Argentina
La industria de la manzana y pera fue una de las que más sufrió las eternas
crisis argentinas. Se sumaron décadas de políticas adversas hacia la
fruticultura y las exportaciones. Pero no solo el gobierno fue responsable de la
decadencia; también lo fue el sector privado. A la ausencia de políticas
públicas de largo plazo, se sumó la falta de visión del sector y la eterna
priorización de los intereses sectoriales por encima del bien común. Los
elevados costos, menores rendimientos y variedades viejas, llevaron a una fuerte
caída de las exportaciones.
De las 300-400.000 toneladas exportadas hace muchos años, se pasó a menos de
100.000 toneladas. En los últimos 6 años se observa una cierta estabilización en
estos niveles. Esto se logró gracias a que se encontró un nicho de mercado, en
el cual Argentina es competitiva. Es la producción orgánica. La mayor parte de
las manzanas que se envían a Europa y Norteamérica son orgánicas. Este segmento
de mercado se vio beneficiado este año, dado que por un lado Europa disponía de
bajos stocks orgánicos y por otro lado la pandemia incremento el interés en esta
producción considerada más natural.
Se estima que durante la primera ola de la pandemia el consumo de fruta
orgánica se incrementó un 20-30%. Otra tendencia que se vio acentuada en esta
campaña, fueron los envíos a nuestros países vecinos. Latinoamérica ha pasado a
ser nuestro primer comprador y esto se reafirmará aún más en el 2020 gracias a
una menor cosecha en Brasil y el mayor interés por las manzanas debido a la
pandemia.
Brasil
Cuando Brasil apostó al cultivo de la manzana e implementó la política de
sustitución de las importaciones, fue todo un boom. Parecía que la producción
brasilera iba a conquistar no solo el mercado local, sino el internacional. Sus
menores costos determinaron que ingresara exitosamente en algunos mercados o
segmentos del mismo. Pero esto ha cambiado en los últimos años. Las condiciones
climáticas determinan que las manzanas brasileras usualmente no alcancen la
calidad y el tamaño que exigen los mercados. A esto se sumó una economía menos
propicia para la exportación y un mercado local que absorbe la mayor parte de la
producción.
Los actuales niveles de exportación se ubican en la mitad o un tercio de lo
que fue durante el boom. En los últimos años las exportaciones fluctuaron entre
las 30.000 a 60.000 toneladas. También este año no se alcanzó lo esperado y las
exportaciones se mantuvieron en sus niveles bajo. Europa dejó de ser el
principal destino. Este año solo el 14% se destinó ahí. La mayor parte se envía
a Asia Central, destacándose Bangladesh e India como los principales
compradores.
Por Ing. Agr. Betina Ernst