Mientras el sector de la maquinaria agrícola se apresta a cerrar el año 2020 con récord histórico de ventas, llegan noticias alentadoras desde el frente externo.

Durante la última semana, la soja en Chicago pasó la emblemática barrera de los 420 U$S/tonelada, un nivel que no alcanzaba desde hacía cuatro años.

Ahora bien, ¿cómo repercutirá el repunte de las cotizaciones internacionales en el negocio local de la maquinaria?

La primera respuesta es obvia. La noticia es muy buena para el campo en general y, por arrastre, para todos los sectores vinculados.

La soja por si sola ocupa 40% del área sembrada en el país y genera más de 50% del valor bruto de la cosecha anual.

De allí que no es aventurado suponer que, si la soja vale más, el campo tendrá más recursos para invertir, entre otras cosas, en máquinas y tecnologías relacionadas.

Corto plazo

Por contrapartida, en un enfoque más de corto plazo, también hay que considerar que las escaladas de precios muchas veces generan un efecto inverso, al menos en lo inmediato.

¿Razones? Cuando los granos suben en las pizarras, muchos productores optan por demorar las decisiones de compra ante la expectativa de que su mercadería va a seguir incrementando su valor.

Algo así como “sentarse sobre la cosecha”, a sabiendas de que esas toneladas de soja que hoy valen más que ayer, posiblemente sigan avanzando en su cotización mañana.

Aunque resulte paradójico, para la industria de la maquinaria este “efecto paralizador” de algunas decisiones de compra no necesariamente constituya una mala noticia en el escenario actual (siempre y cuando se limite al corto plazo, obviamente).

Es que la mayoría de las empresas del sector vienen con retrasos importantes en sus entregas, luego de un año con ventas muy por encima de las previsiones, agravadas por los problemas logísticos y de producción que impuso la pandemia.

De allí que un breve respiro en las ventas puede ayudar a ordenar un poco esa cuestión.

Mientras tanto, la soja sigue alimentando desde las pizarras un escenario alentador, tanto para el campo en general, como para quienes contribuyen con su aporte tecnológico al crecimiento del sector.

Por Néstor Sargiotto
Fuente: MaquiNAC