GUASAVE.- La escasez de lluvias durante el verano en el centro- norte de Sinaloa limitará el programa de siembras del ciclo agrícola Otoño-Invierno y los módulos de riego tendrán que reducir el hectareaje a establecer de maíz, adelantó Julio César Sánchez.

El presidente de la Red Mayor del Distrito de Riego 063 expuso que el Comité de Grandes Presas todavía no define el volumen a asignar, por lo tanto, desconocen el volumen que tendrá disponible cada módulo, pero será menor al del año pasado.

“Está mucho más grave que el año pasado, porque si bien el año pasado teníamos menos agua (en las presas) a esta fecha, se avecinaban lluvias, ahorita no hay probabilidades de lluvia”, dijo, “tuvimos los meses de julio, agosto y septiembre más secos que años anteriores, que oscilan entre un 40-50 por ciento menos copiosos que otros años”.

Agregó que como consecuencia del verano seco que se tuvo, la humedad residual en el valle es muy baja, por lo tanto, se va a gastar mucha más agua de lo habitual en el riesgo de asiento.

“Se va a reflejar en la programación de cultivos y cada módulo tendrá que hacer su traje a la medida, cada uno tiene que hacer su mosaico de cultivos, tomando en cuenta el volumen que le van a asignar y la cantidad de bombeo que puedan tener”, expuso.

Julio César Sánchez indicó que no existen condiciones para que en este distrito se puedan establecer las 60 mil a 70 mil hectáreas que se siembran de maíz cada año y los productores tendrán que respetar la programación que hagan sus módulos para que el agua alcance para todos.

“No va a alcanzar para un mosaico completo de maíz, difícilmente van a poder establecer lo que quieran los productores de un cultivo como el maíz, tendrán que hacerlo más diverso, con garbanzo, con frijol y hacer algunos ajustes cada módulo”, sostuvo.

El dirigente de la Red Mayor subrayó que quien no acate el plan de siembras pondrá en riesgo su cultivo y el de sus compañeros.

Hasta el corte de este lunes, la presa Gustavo Díaz Ordaz tiene un almacenamiento de 943.5 millones de metros cúbicos de agua, que la ubican al 58.3 por ciento de su capacidad de conservación, en tanto la Guillemo Blake tiene 131.6 millones de metros cúbicos, que es el 44.8 por ciento de su capacidad.