El secretario de Coordinación de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Pedro Galli, explicó que a raíz de la extendida sequía y las ráfagas de vientos estos incendios se producen muy fácilmente y el sector teme que se repitan los mismos estragos que el año pasado.

A este peligro se suma la falta de agua y de pasto para alimentar al ganado, que se concentra en un 45% en la Región Occidental, de acuerdo con el gremio de productores.

“En general el invierno está muy difícil, más por la sequía que venimos arrastrando y si tenemos heladas va a empeorar. La situación es muy crítica, especialmente en el Chaco”, lamentó.

Comentó que si bien ya había una baja oferta de forraje, el déficit se agravó, lo que llevó a los ganaderos a vender los bovinos cuando los precios estaban muy lejos de las expectativas, mientras que las pequeñas unidades de producción, que trabajan en la cría, son las que se encuentran más vulnerables, ya que no pueden destinar aún sus animales. En estos casos se ven obligadas a comprar fardos de pasto por G. 300.000, un valor que representa más que el doble con relación a lo que se paga habitualmente. Sin embargo, Galli advirtió que todavía hay que agregar los balanceados, lo que también contribuye a que el costo de producción del ganado se incremente.