“Las abejas no escapan a este flagelo, y aunque parezcan insignificantes en comparación a el ganado vacuno, por ser pequeños productores, el perjuicio en la economía de la pequeña finca es muy grande”, señaló.
Explicó que ante el recrudecimiento de esta “dulce” práctica delictiva,
denominada “abejeato”, por la similitud con el término abigeato, que es usado
para el robo de ganado bovino, buscan implementar nuevos sistemas anti hurto,
para desalentar a los ladrones.
Un pequeño grupo de 10 apicultores de su distrito crearon un sistema que busca reducir el robo de las colmenas, mediante una estructura de hierro, a los que se encadenan las colmenas. Gómez dijo que desde el Municipio están impulsando el proyecto para la construcción de estructuras de metal, denominadas caballetes. Indicó que dicho armaje de hierro dificulta el robo unitario de las cajas.
“Algunos productores ni siquiera realizan la denuncia, por la poca
importancia que se le da al hecho por parte de las autoridades de seguridad”,
comentó.
Estimó que unos 200 kilogramos de miel se roban por año por departamento, que con un precio de G. 30.000 por kilogramo, ampliando a todo el país, sumarían unos G. 100 millones.