El denunciante precisó que, debido a la mala situación económica de varios
productores de sésamo de su zona, y considerando que contaba con un ahorro de
dinero, decidió adquirir la producción de manera a ayudar a los labriegos, que
inclusive padecían de necesidades extremas, pero con la esperanza de que pueda
quedarse con un poco de ganancia por las ventas. Sin embargo, dijo que grande
fue su sorpresa ante el descuento exagerado que impusieron los representantes de
la firma Shirosawa, del barrio San Pedro. Relató que primero llegó hasta un
local en Curuguaty, pero allí no le recibieron y le indicaron que debía llevar
hasta San Pedro.
Vega contó que el recibimiento en la firma fue de maravillas. “Pesaron mi carga, recibieron y dijeron que era muy lindo mi sésamo, metieron al depósito, pesaron mi vehículo ya sin la carga y realizaron los descuentos”, acotó.
Informó que además de un kilogramo por bolsa, le descontaron otros 470
kilogramos sobre un total de 7.476 kilogramos, que transportó hasta la empresa
citada. Estimó que el descuento sumó en total unos G. 3 millones. El precio de
venta del sésamo fue de G. 5.500, mientras que a los productores que tienen
contratos se les paga a G. 6.000, reclamó.
Por su parte, el administrador de la firma Shirosawa, Alcides López, dijo: “Le expliqué al señor cómo es la política de la firma, lo que compramos es sésamo, no arena”, argumentó. Añadió que luego se descuenta de acuerdo a la impureza del producto, tomando una muestra bolsa por bolsa, pasando por una máquina prelimpiadora y se pesa cuántos kilos se tiene de muestra. Por regla de tres simples se determina el porcentaje para descontar.
Por último, aseguró que la empresa es celosa por la calidad de la producción, ya que durante mucho tiempo el país perdió el mercado internacional por no cuidar la calidad. “No es la producción de Shirosawa la que va al exterior sino del país”, enfatizó el representante.