“Nosotros lo que estamos buscando al utilizar estos medios es garantizar la seguridad alimentaria en el país. ¿Qué significa eso?, que si se vienen momentos más difíciles ya sea por el coronavirus yo por otra crisis que se pueda venir posteriormente, y tengamos alimentos con qué abastecernos”, argumentó la autoridad en una conferencia de prensa.
Justificó que en este tiempo de cuarentena total por el coronavirus, mucha gente valoró tener alimentos en sus mesas, esto se dio porque los productores campesinos e indígenas siguieron produciendo, por tanto se tiene que pensar en cómo rendir más y para ello es importante que se pueda utilizar la biotecnología, que ya se implementa en todo el mundo.
Insistió en que el decreto aprobado el pasado 7 de mayo en ningún momento aprueba el uso de ningún cultivo que sea modificado y lo que se ha hecho es aprobar un procedimiento abreviado, para que un comité científico sea el que define con estudios de campo si es que se puede aplicar o no estos cultivos en el país.
Por tanto, el comité científico de bioseguridad redactará un reglamento que se prevé que esté listo dentro de 30 días, y recién se verá si se aprueba o no el uso de ciertos eventos modificados, que el mismo debe ser hecho tras un análisis técnico-científico.
La autoridad también enfatizó que en Bolivia se hace un consumo diario de productos que han sido elaborados con biotecnología, entre ellos comestibles o bebidas como la Coca Cola, Fanta, el chocolate Snickers, el chicle Clórets, el chocolate MyM, las zucaritas de Kellogs. “Entonces son varios productos que consumimos los bolivianos y que vienen de otros países y para ello se ha utilizado la biotecnología”.
Entretanto el director del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), Marín Condori, explicó que la biotecnología es la utilización de organismos vivos para modificación de productos y que su desarrollo reciente se dio con el avance del conocimiento sobre genomas, microbiología y biología molecular.
Mencionó que la biotecnología tiene aplicaciones en diferentes áreas, entre ellos el mejoramiento genético y la manipulación del ADN de los diversos organismos, que significó un avance para la ciencia y la humanidad en diversos campos. Agregó que se tendrá muchos efectos positivos en la economía del país.
“Los efectos en la economía se verán en el servicio del transporte, tendremos soberanía alimentaria y así evitar la importación de alimentos, nos convertiremos en proveedores de alimentos para el mundo. Sin agricultores no hay soberanía alimentaria, sin tecnología no hay futuro, aspiramos a una agricultura económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable para forjar a Bolivia”, manifestó el Director del INIAF.
Entre los impactos anticipó: un aumento al 7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional por la exportación de la soya; se producirá 45 millones de toneladas para alimentar a 13 millones de bolivianos; 21 millones de toneladas para la exportación; generación de 300 mil empleos, entre directos e indirectos y 500 millones de dólares adicionales para Bolivia.