En las cuatro semanas de cuarentena no se ha registrado desabastecimiento alguno de alimentos. Algunos productos aumentaron de precio, pero la existencia de alimentos, incluidas las carnes, procesados y productos hidrobiológicos, se ha mantenido, a pesar de la reducción del volumen de ingreso de productos a los grandes centros y terminales. Este registro se extiende a la industria alimentaria.

El agro ha cumplido esta tarea a pesar de las severas restricciones logísticas y el castigo a los precios en los puntos de origen con las consiguientes pérdidas de capital de trabajo y el consumo de excedentes. Sus reclamos de apoyo han sido respondidos con inexactitudes por parte del MEF, que indica que el financiamiento del agro se encuentra comprendido en las medidas de apoyo diseñadas por el BCR y el MEF y en el bono de 380 soles a los peruanos vulnerables.

Es la típica respuesta burocrática que revela el desconocimiento de la realidad agraria del Perú, donde los alimentos que surten la mesa de los peruanos provienen mayoritariamente de la agricultura familiar, obviada por el sistema financiero y, por lo tanto, privada del acceso al crédito, además del hecho de que el Bono 380 ha sido principalmente para las poblaciones urbanas. Esta compleja realidad lamentablemente no ha podido ser explicada en el Gobierno por un Ministerio de Agricultura prácticamente fantasma.

El agro demanda inicialmente un Bono Agropecuario Productivo, con énfasis en lo productivo, es decir, una transferencia monetaria y no reembolsable para los casi 600 mil campesinos productores directos, a ser utilizado en la compra de insumos, especialmente semillas y fertilizantes. Los primeros estimados indican que el monto que comprometería ese bono no supera los 600 millones de soles.

Hay que evitar también que en el mercado agropecuario se rompa la cadena de pagos, y más aún, que se rompa la cadena alimentaria, lo que sería desastroso para el país. En esa dirección es igualmente urgente monitorear la evolución de la pandemia en el sector rural, y ampliar a los pobres del campo el Bono 380, considerando que el país rural tiene más del 40% de pobres.