Si bien, la “mosca de alas manchadas” ha sido vista en 10 regiones de Chile desde 2017; posteriormente, se confirmó de manera definitiva su presencia en la zona central del país.
Según datos de Odepa, la región de O’Higgins, cuenta con una importante superficie de cultivos de cerezas plantados. Por eso, la importancia de controlar la plaga en este lugar.
El ingeniero agrónomo e investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA), Gamalier Lemus, puntualizó a PortalFrutícola.com que esta plaga tiene un alto especto de cultivos, ya que es polífaga.
Sin embargo, en México habría provocado grandes daños en la industria de la cereza.
“La referencia que tengo yo es que grandes producciones de cereza tuvieron que disminuir por lo difícil de controlar la plaga”, agregó.
Daño de la Drosophila Suzukii
La plaga es biológicamente muy abundante. Es un peligro para los cultivos de frutas, porque les atrae el azúcar de estos. “La hembra pone los huevos dentro de la fruta para que las larvas nazcan y se alimenten de la fruta”, explicó el investigador del INIA.
De tal manera, cuando la fruta se encuentra cerca de la maduración aparecen las larvas. “Alguien puede morder la fruta y encontrarse con estas larvas”, argumentó Gamalier Lemus.
Es por esto que, según el investigador, los productores deben estar atentos y contactar de manera inmediata al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) ante cualquier amenaza.
“El control de esta plaga tiene que ser efectivo. Ojalá con una orientación a sacarla del territorio. Sé que el SAG está haciendo sus mejores esfuerzos para erradicar el problema”, explicó Gamalier Lemus.
El investigador insistió en que los servicios públicos del país deben estar “a la altura de esta contingencia”.
Sin embargo, aclaró que tampoco hay que caer en la “alarma pública” para que la gente no sobre reaccione. En definitiva, a su parecer, es una plaga se puede controlar, pero de la que hay que estar alerta.
Recomendaciones para el control
La página institucional del establece una serie de acciones para controlar la plaga. Entre ellas, instalar trampas en lugares clave para vigilar y detectar.
Asimismo, anuncian que reciben denuncias relacionadas con sospecha o presencia de la plaga; realizan charlas a entes externos; entre otros.
Los mecanismos de acción que se deben seguir varían de acuerdo con el nivel de peligro del huerto ante esta plaga. Si el huerto está en un área con plaga presente o con distribución restringida de la plaga, los productores deben aprender a detectar por medio de trampas la presencia de los insectos adultos.
Los productores deben conocer las medidas preventivas de manejo cultural, de control químico; y de manejo de sitios y lugares de procesamiento de la fruta hospedante.
Toda esta información se encuentra más detallada en la página web del SAG.
Orígenes de Drosophila Suzukii
La presencia de esta plaga se ratificó durante los meses de mayo y junio de 2017 en las regiones de la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.
Según información del SAG es considerada una especie nativa del sudeste de Asia. “Con una distribución abundante en China, Japón y Corea”.
También está presente en Taiwán, India, Pakistán y Tailandia, Estados Unidos, Rusia, Europa, entre otros.
“El comercio mundial de frutas frescas, junto al comportamiento de las larvas para ocultarse al interior del fruto sin ser detectadas, hasta después del transporte, facilitan la distribución de la plaga a nivel mundial”.
En 2008 esta plaga ocasionó pérdidas económicas en California, Oregon y Washington de un 40% en arándanos; 50% mora; 33% de la cereza y 20% en fresas.