Este tipo de genes contribuyen a la forma y color de la fruta del tomate; pero también están presente y activos en otros cultivos.

Lo interesante de los genes saltarines, según los descubrimientos de los investigadores, es que presentan un potencial como fuente de nuevas variaciones de rasgos.

De tal manera que ayudarían a las plantas a enfrentar las condiciones más extremas impulsadas por el cambio climático.  “Los genes transposones tienen un enorme potencial para mejorar los cultivos”, afirmó el investigador Matthias Benoit a ScienceDaily.

Transposones 

Llamados de manera más común como genes saltadores, son fragmentos móviles de código de ADN, que pueden copiarse en nuevas posiciones dentro del genoma (código genético de un organismo).

Estos pueden cambiar, alterar o amplificar genes o no tener efecto alguno. Desde su descubrimiento, en la década de 1940, fueron considerados como “ADN basura”; y solo ahora los científicos se dieron cuenta de que pueden ser útiles.

Esto porque, según el estudio, juegan un papel importante en el proceso evolutivo; y en la alteración de la expresión génica y las características físicas de las plantas.