Indicaron que se requiere “urgentemente una política pública que reconozca los derechos y esfuerzos, de las comunidades forestales.
Derivado de la «depredación» de sus bosques, a finales de los años 80, comunidades de la Sierra Juárez Norte se organizaron y lograron «recuperar la soberanía de sus bosques y detener las concesiones forestales a los privados».
Esta autonomía de las comunidades indígenas de Capulálpam, La Trinidad Ixtlán, Santiago Xiacuí y Comaltepec dio origen, en 1989, a la creación de la Uzachi, «con el fin de proveer servicios técnicos propios necesarios para garantizar la sustentabilidad del manejo y aprovechamiento forestal, los procesos de transformación y, finalmente, la comercialización».
Gracias a su modelo de trabajo, fueron las primeras comunidades en lograr la
certificación internacional de manejo forestal en México y actualmente conservan
este distintivo.
En este año que se cumple el 30 aniversario de la Uzachi, sus integrantes llaman
a los gobiernos y legisladores a que «contribuyan en la consolidación de este
modelo de manejo y gestión de los bosques y selvas del país, para mejorar las
condiciones de vida de las personas que los habitan y así garantizar ecosistemas
para siempre».
Las comunidades forestales de la Sierra Juárez «han demostrado, por más de tres décadas, que los dueños de los bosques de México, mayoritariamente ejidos y comunidades, son los mejores agentes para asegurar la conservación de los recursos forestales del país mediante la autogestión, manejo y aprovechamiento sustentable».
La Uzachi indicó que para la construcción de sustentabilidad en las comunidades forestales, es necesario «frenar los procesos de despojo que se viven en el medio rural con la política de concesiones del agua y los depósitos minerales que se han multiplicado exponencialmente a lo largo del territorio mexicano en los últimos 25 años».