Los trabajadores alegan que este año será de nuevo de una gran pérdida para ese sector de la producción, porque la venta no repunta y los gastos para mantener los cultivos y trasladar la cosecha a los centros de comercialización son inmensos.
“Se trabaja a pérdida, casi en todas las esquinas y en los semáforos vemos cajas de tomate que ingresaron de forma ilegal, y nosotros no podemos vender nuestro producto. En estas condiciones de competencia desleal tendremos que dejar la producción”, dijo Pablo Pereira, uno de los productores.
Añadió que durante cuatro años consecutivos registraron pérdidas y el año
pasado ya dejó la producción de tomate, y ahora solo ayuda a otros pequeños
productores, que tampoco pueden sacar adelante sus cultivos por la falta de
mercado.
Por su lado, otra productora, Jorgelina Benítez, comentó que no tienen forma de llevar su tomate a un centro de abastecimiento y solo venden en finca a G. 20.000 la caja, con lo que termina siendo apenas G. 1.000 el kg y en los comercios se comercializa inclusive a G. 7.000 u 8.000 el kg. La mujer tiene unas 1.200 plantas, ya en etapa de cosecha. Pese a que su tomate es de buena calidad, no cuenta con mercado seguro. Exige que las autoridades combatan el contrabando.